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Lex Luthor: Man of Steel

Ya que he hablado de Joker de Azzarello y Bermejo vale la pena escribir algunas palabras sobre su proyecto previo: Lex Luthor: Man of Steel publicado en cinco entregas mensuales a partir de mayo del 2005.

Sé que las comparaciones suelen ser odiosas pero me parece que lo más adecuado a efectos de esta reseña es trazando un paralelo entre los protagonistas de ambas historias de Azzarello y Bermejo.

Una de las reflexiones del ‘brazo derecho’ del Joker tras su salida de Arkham es la siguiente:

“El Joker no se detiene a pensar, sino que actúa. Y siempre por sí mismo. Supongo que se trata de ese dicho ’si quieres un trabajo bien hecho…’ ¿O quizás es por que disfrutaba… del trabajo? Incluso se enorgullecía de ello como un artista.”

El Lex Luthor de Azzarello es todo lo contario a su Joker. Un tipo que se detiene a pensar mucho y que actúa sólo cuando todas las piezas están en su lugar y aún así, lo hace a través de otros, de lacayos y peones descartables y prescindibles. Luthor es todo lo contrario del Joker, dónde uno es impulsibilidad e instinto el otro es paciente planificación. Por esa razón el primero está en las calles mientras el otro observa esas mismas calles desde lo alto de su torre y por eso el Joker “hace” mientras Luthor deja que otros “hagan por él”, utilizando la fuerza de su adversario como en el judo para vencerle. El Joker se ensucia las manos con sangre porque le gusta y lo disfruta, Luthor paga para que otros se las ensucien por él. Diferentes aproximaciones, similares resultados ya que al final de leer Joker o Lex Luthor: Man of Steel ningún lector dudará que los protagonistas son verdaderos monstruos, porque los grandes héroes se miden en base a los monstruos que deben combatir. No hay Teseo sin Minotauro, no hay Belerofonte sin Quimera, no hay Beowulf sin Grendel y no hay Superman sin Lex Luthor, o Batman sin Joker… ¡Momento!, piensas tú ahora estimado lector, tanto Superman como Batman poséen una extensa galería de enemigos. Sí, de acuerdo, ¿pero dentro de esa plétora de villanos de coloridos trajes y nombres ridículos uno y sólo uno surge como el verdadero némesis, el reverso de todo lo que el héroe representa, su oscuro reflejo, o como diría Paul Eluard: “su otro yo tenebroso”. Y Ra’s Al Ghul podrá ser muy formidable como adversario y Doomsday podrá ser muy poderoso pero sabemos que los doppelgänger en negativo de Batman y Superman son el Joker y Lex Luthor respectivamente. Y esto es algo que Azzarello comprendió a la perfección en Lex Luthor: Man of Steel.

Esta miniserie de seis números (que hace un tiempo habría sido el mismo formato en que Joker pudo llegar a nosotros) no pierde el tiempo en explicarnos cosas que no necesitamos saber sino que se centra exclusivamente en Luthor. Aquí no hay puntos de vistas de terceros como en Joker.

Azzarello nos introduce en los zapatos y la piel de Luthor y nos hace sentir y pensar como él hasta que a medida que sus planes se van concretando nos recuerda la clase de persona que es. Esa clase de persona absolutamente convencida de la legitimidad de su cruzada que no dudará ni un segundo con estrellar aviones de pasajeros contra edificios si así lo ameritan sus planes. Un fanático, un hombre con una visión y una misión, un verdadero hombre de acero, y hombre “de verdad” como él nos recuerda a cada momento. Un paladín de la humanidad frente a la amenaza alienígena representada por Superman a quien ha decidido erradicar de la faz de la Tierra.

Luthor nos recuerda el despropósito de luchar por la verdad, la justicia y el sueño americano al reflexionar que la verdad es una conveniencia que generalmente sólo disfraza mentiras, la justicia es aquello que un juez determina es lo correcto por que necesitamos de otros para que decidan por nosotros, y el sueño americano constantemente evoluciona a partir de una la falsa premisa que todos los seres humanos han sido creados iguales. Superman sin ser humano se ha convertido en un salvador para la humanidad y esto es algo que Luthor no comprende ni tolera. Porque en Superman Luthor ve el fin del potencial humano, el fin de todos nuestros logros y sueños.

“Tú eres mi pesadilla” dice Luthor a un silencioso Superman que le observa flotando tras los vidrios de su oficina. “Pero incluso mirando directamente a ti -al abismo- no tengo miedo. Créeme, no lo tengo. Porque por más cosas que tú tengas, yo tengo algo mejor… Tengo esperanza”.

Con la ayuda de un científico ruso esta “esperanza” de Luthor se convierte en algo muy real, en un instrumento para golpear a Superman quizás en el único lugar dónde es vulnerable: la opinión pública. Azzarello y Bermejo nos dejan ante un final abierto con la tarea de sacar nuestras propias conclusiones de lo que ocurrirá a continuación. Un escenario similar al acontencido en Kingdome Come tras el incidente con Magog sería el más predecible y el que a todas luces pareciera perseguir Luthor. Sabe que no puede destruir ni elminar a Superman pero puede abrir los ojos de la humanidad y convertir a este ángel de la guarda en un demonio.

“Sé que no te puedo vencer… Solo”, le dice Luthor a Superman en el último número en similares circunstancias a su primer encuentro. “Pero después de todo no estoy solo, hay seis y medio billones de mi… y solo uno de ti. Y podemos empujarte de regreso a la oscuridad de la que emergiste. Lo que el mundo te vio esta noche hacer… Sí sólo cambia la forma en que te percibe una sola persona…”

Habrá valido la pena, ¿verdad Lex? Esa es la frase que no dices pero que adivinamos.

Cómo dice Luthor en su última reflexión, lo que le da peso a las decisiones de un hombre es lo que está dispuesto a sacrificar para tomarlas. Y al final de este cómic vemos como Luthor a sacrificado todo en pos de su ideal, de su humanidad y de su… esperanza.

Written by Amo del Calabozo

November 4, 2008 at 2:07 am

Posted in DC, Reseña, Superman

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  1. Lex Luthor: Man of Steel (mayo-septiembre 2005). Guión de Brian Azzarello, lápices, tinta y portadas de Lee Bemerjo, color de Dave Stewart, et al.

    Amo del Calabozo

    June 28, 2013 at 4:03 am


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