El Calabozo del Amo del Calabozo

Cultura pop

Archive for the ‘Ciencia ficción’ Category

Rocket Science #1 también out now!

Y por las mismas razones expuestas en el post anterior, no había esparcido la buena nueva de otro cómic de nuestro viejo amigo Sergio Alejandro Amira publicado recientemente: ROCKET SCIENCE, esta vez con Gedanken en arte y David Cofré en portada. Según nos comenta Amira, el cómic es la historia de un amor imposible a lo Romeo y Julieta pero en vez de dos familias enemistadas aquí se trata de dos razas alienígenas, o sea que se trata de una relación interespecies… de no ser porque ahora dichos alienígenas están (sin saberlo) en los cuerpos de dos humanos con diez años de diferencia de edad el uno del otro (Llo que hace igual de complicado el romance). ¿Cómo se irá a resolver este asunto, si es que se resuelve? Es lo que podremos ver en futuros números de Rocket Science, o en la novela de la cual es una adaptación (y que “casi” fue publicada dos veces ya).

Para acceder a este cómic de la Línea Estratos de MitomanoComics, pinche al costado, sí, en la ilustración de Dacid Cofré dónde dice Rocket Science.

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June 15, 2013 at 3:59 pm

The all new but not so different ED-209

Más en el sitio de OmniCorp.

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December 6, 2012 at 2:08 am

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Canción feliz para Teobaldo Mercado

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May 31, 2012 at 2:39 pm

Ward Shelley’s History of Science Fiction

The History of Science Fiction, ver. 1

Supe de la existencia de este mapa en Twitter gracias a @ConComicsChile, aunque no encontré información anexa alguna en el sitio que la alojaba (http://scimaps.org/). Pero para eso está Google, ¿no? Bastó poner "History of Science Fiction" en el buscador para llegar al sitio de Ward Shelley, autor del mapa en cuestión quién lo describe de la siguiente manera:
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Written by Amo del Calabozo

August 20, 2011 at 9:58 pm

El mutante como mecanismo argumental

“Si la ciencia ficción es, como creo, una literatura de cambios, de infinitas posibilidades, el mutante es la quintaesencia del género al centrar tales cambios en el interior de cada uno de nosotros, en el propio plasma germinal humano.”
–Robert Silverberg–

A la hora de referirse a este tema es imperioso contar con ciertas definiciones. En lo que al origen de los términos “mutación” y “mutante” se refiere, ambos se derivan del latín “mutare” (cambiar) y fueron acuñados por el genetista y botánico holandés Hugo de Vries a fines del siglo XIX.

Si un mutante es un sujeto que ha sufrido una mutación, pues debemos contar con una definición científica de este proceso. Como soy un lego en la materia, me remito a la información que he encontrado en los hipertextos del Área de Biología de la Universidad del Nordeste, Argentina, que me han parecido suficientemente confiables y que señalan lo siguiente:

“Las mutaciones pueden ser cambios puntuales que cambien un solo nucleótido por otro,  pueden implicar una deleción, duplicación o transposición de una porción de ADN o ser  tan drásticos como cambios en el número de cromosomas. Que la mutación sea buena, neutral o dañina, depende de como afecte a la supervivencia del individuo y su éxito reproductivo, también depende del ambiente y como éste puede cambiar. Con respecto a la velocidad de mutación, ésta varía mucho entre las especies e incluso entre los genes de un individuo”.

¿Y cual es la causa de las mutaciones? De acuerdo a Robert Silverberg en su introducción a la novela Tiempo de mutantes “…las mutaciones son causadas por cambios químicos en el núcleo, alteraciones de la temperatura o rayos cósmicos que alcanzan al gen; también pueden ser producidas artificialmente sometiendo el núcleo a la acción de los rayos X, la luz ultravioleta y otras radiaciones duras”.

Ahora bien, según La página de la Evolución Biológica (http://www.evolucion-biologica.cjb.net), en líneas generales los tipos de mutaciones se dividen en mutaciones génicas y mutaciones cromosómicas. Las mutaciones génicas ocurren cuando una secuencia de nucleótidos es alterada mientras que las cromosómicas afectan al número de cromosomas o a su estructura o configuración. Esta última clase de mutación es particularmente interesante (por lo menos para mí), sobretodo cuando aparecen genes duplicados y poliploidías (que puede dar origen a una nueva especie).

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March 11, 2010 at 2:05 am

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Asimov y los viajes en el tiempo

Una de las primeras obras literarias en tratar el tema del viaje en el tiempo fue la moralizadoramente discursiva A Christmas Carol (1843) de Charles Dickens, un libro que jamás he leído pero con cuya historia estoy más que familiarizado amén de las innumerables versiones llevadas al cine y la televisión (recuerdo particularmente una de las primeras que vi de niño donde el putrefacto fantasma del ex-socio de Scrooge realmente daba miedo). La novela de Dickens por supuesto que no era ciencia ficción al no estar involucrado ningún artilugio tecnológico en el proceso de crondesplazamiento, por lo que el título de “primera obra literaria de ciencia ficción sobre viajes en el tiempo” recae en Herbert George Wells y su The Time Machine (originalmente publicada como The Chronic Argonauts en el Science Schools Journal de 1888; expandida y revisada luego en 1895). Hay algunos quisquillosos que argumentan que Wells no fue el primero en idear una máquina del tiempo sino un tal Edward Page Mitchell que varios años antes propuso tal artefacto en Clock That Went Backward (1881), historia en que dos niños descubren un reloj roto que los transporta a la Holanda del siglo dieciséis, pero a esa gente le digo: no podemos considerar al reloj aquel cómo una verdadera máquina del tiempo sino como un objeto mágico, y no me vengan con eso que toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

Es Wells y nadie más que Wells quien sentó las bases del viaje en el tiempo para la ciencia ficción, antes de él los viajeros estaban condenados a viajes sin regreso o de una sola vía a través de sueños, visitas de fantasmas, criogenia o larguísimas siestas. Al principio de The Time Machine el protagonista declara: “Existen en realidad cuatro dimensiones, tres a las que llamamos los tres planos del Espacio, y una cuarta, el Tiempo”, esto diez años antes que Einstein diera a conocer su Teoría Especial de la Relatividad, que, como señala Pedro Jorge Romero en su artículo El Viajero del tiempo aprende despacio, llevaría la idea del tiempo como una cuarta dimensión de una entidad superior conocida como el continuo espacio–tiempo (Pedro Jorge Romero se encargó de la traducción para la edición española de Las naves del tiempo, continuación de La máquina del tiempo de Stephen Baxter).

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March 10, 2010 at 7:56 pm

El Hombre Lobo en la Ciencia ficción

Mi cuento Licantropía contemporánea sin duda no es ciencia ficción, tampoco terror. No sé que diablos será y puede que sátira sea la forma más adecuada para definirlo. Sea como sea e independiente de la taxonomía debo mencionar que es el único cuento de mi producción (en su versión original al menos) que le ha agradado minimamente al riguroso y taciturno ex-pope de la ciencia ficción chilena, Luis Saavedra.

Licantropía contemporánea data del año 1997, y sufrió varias correcciones menores hasta su versión definitiva del 2004. Encuentro particular deleite en los cuentos que toman ideas cliché o tópicos gastados dándoles una vuelta de tuerca y eso fue lo que pretendí con Licantropía… La idea original surgió tras la lectura en un suplemento de viajes que detallaba las ofertas turísticas de Transilvania. De inmediato imaginé a un personaje chileno viajando a las tierras del Conde Drácula y siendo mordido por un hombre lobo. ¿Por qué no por un vampiro?, no sé, hubiera sido lo más lógico pero yo no tenía en mente escribir sobre vampiros sino sobre hombres lobo.

A la hora de diseñar al personaje pensé: ¿quién sería el tipo menos probable como para convertirse en un hombre lobo? La respuesta: un acaudalado cirujano plástico. El resto surgió sólo. Hasta ese momento la única obra de ficción que había leído sobre el tema de la licantropía era A la deriva entre los islotes de Lagerhans: Latitud 38º 54’N, longitud 77º 00’13 O, cuento de Harlan Ellison incluido en Los Premios Hugo 1973-1975 (según Asimov esta narración ganó el Hugo ya que cuando se imprimió el título no quedó espacio para el resto de los nominados). A la deriva… comienza con el siguiente párrafo: “Cierta mañana, al despertarse en su cama de algas después de tener sueños inquietos, Moby Dick se halló transformada en el capitán Ahab”. ¡Grande Ellison!, ¡que buena alegoría! Pero hasta ahí no más las alabanzas para el diminuto y temperamental escritor. Nada más de lo suyo que he leído me ha gustado, ni siquiera su mediocre antología Visiones Peligrosas, que salvo el cuento de Sturgeon no ofrece nada realmente “peligroso” e incluye algunas narraciones bochornosamente malas.

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Written by Amo del Calabozo

March 10, 2010 at 2:34 pm

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