El Calabozo del Amo del Calabozo

Cultura pop

Asimov y los viajes en el tiempo

Una de las primeras obras literarias en tratar el tema del viaje en el tiempo fue la moralizadoramente discursiva A Christmas Carol (1843) de Charles Dickens, un libro que jamás he leído pero con cuya historia estoy más que familiarizado amén de las innumerables versiones llevadas al cine y la televisión (recuerdo particularmente una de las primeras que vi de niño donde el putrefacto fantasma del ex-socio de Scrooge realmente daba miedo). La novela de Dickens por supuesto que no era ciencia ficción al no estar involucrado ningún artilugio tecnológico en el proceso de crondesplazamiento, por lo que el título de “primera obra literaria de ciencia ficción sobre viajes en el tiempo” recae en Herbert George Wells y su The Time Machine (originalmente publicada como The Chronic Argonauts en el Science Schools Journal de 1888; expandida y revisada luego en 1895). Hay algunos quisquillosos que argumentan que Wells no fue el primero en idear una máquina del tiempo sino un tal Edward Page Mitchell que varios años antes propuso tal artefacto en Clock That Went Backward (1881), historia en que dos niños descubren un reloj roto que los transporta a la Holanda del siglo dieciséis, pero a esa gente le digo: no podemos considerar al reloj aquel cómo una verdadera máquina del tiempo sino como un objeto mágico, y no me vengan con eso que toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

Es Wells y nadie más que Wells quien sentó las bases del viaje en el tiempo para la ciencia ficción, antes de él los viajeros estaban condenados a viajes sin regreso o de una sola vía a través de sueños, visitas de fantasmas, criogenia o larguísimas siestas. Al principio de The Time Machine el protagonista declara: “Existen en realidad cuatro dimensiones, tres a las que llamamos los tres planos del Espacio, y una cuarta, el Tiempo”, esto diez años antes que Einstein diera a conocer su Teoría Especial de la Relatividad, que, como señala Pedro Jorge Romero en su artículo El Viajero del tiempo aprende despacio, llevaría la idea del tiempo como una cuarta dimensión de una entidad superior conocida como el continuo espacio–tiempo (Pedro Jorge Romero se encargó de la traducción para la edición española de Las naves del tiempo, continuación de La máquina del tiempo de Stephen Baxter).

El escritor pulp Raymond Cummings fue el primero en expandir las bases propuestas por Wells en The Man Who Mastered Time (Argosy, 1924), The Shadow Girl (Argosy, 1929) y The Exile of Time (Argosy, 1931). Murray Leinster llevó la idea del viaje en el tiempo un paso más allá al crear “El Demostrador Tetradimensional” (1935), una máquina que duplicaba materia simplemente atrayendo el mismo objeto al presente desde el pasado. La popularidad de las historias de viajes en el tiempo se incrementó durante la edad de oro de los pulps pero como sus contrapartes del siglo XIX, los escritores estaban más interesados en la máquina del tiempo como una excusa para situar a sus personajes en mundos extraños que en especular sobre las paradojas resultantes de tal hazaña o el mecanismo de funcionamiento del prodigioso aparato. Son justamente estos aspectos los que me interesan destacar de la obra de Asimov. La cantidad de relatos y la diversidad de autores que han escrito sobre el tema desde que Wells publicara La Máquina del Tiempo da para más páginas de las que estoy dispuesto a escribir (soy muy perezoso), pero Asimov (quien dista mucho de ser uno de mis escritores favoritos) nos basta y sobra ya que escribió varios cuentos sobre el tópico desde diferentes ángulos y sin repetir mecanismos argumentales para el cronodesplazamiento, dejaré fuera las novelas como El Fin de la Eternidad y los cuentos donde no se especifique el mecanismo del viaje en el tiempo (como ocurre en El día de los cazadores, por ejemplo) asimismo como Las propiedades endocrónicas de la Thiotimolina Resublimada, que es muy aburrido.

El niño feo

En este cuento (tercero favorito de Asimov) un niño neanderthal es traído al presente por un equipo de investigadores que además le han echado el guante a rocas prehistóricas, trilobites y hasta un pequeño dinosaurio, todos almacenados en un complejo de habitaciones, cada una de ellas en una burbuja de Estasis, que están a su vez dentro de una burbuja invisible mayor que no forma parte de nuestro universo. Al igual que los otras muestras el niño es recogido en el pasado mediante una técnica de detección intertemporal de mesones. Los objetos al atravesar las líneas de fuerza temporales ganan potencial temporal por lo que deben permanecer en Estasis ya que introducirlos en el universo y la época de los investigadores absorbería energía suficiente para quemar todas las líneas de lugar.

Los objetos sujetados en Estasis son eventualmente regresados a su época y pueden arrastrar a otros objetos consigo si no se toman las precauciones adecuadas. Una vez que el objeto retrocede en el tiempo el enfoque original se pierde a menos que se planee retenerlo. Cada unidad de Estasis posee un dispositivo de perforación, es preciso pues cada unidad tiene su propio enfoque y debe funcionar de forma independiente. En cuanto a los cambios que podrían producirse en la historia ante la ausencia de las muestras extraídas del pasado estos en la práctica no ocurren. La matemática de la Estasis indica que los cambios son convergentes y disminuyen con el tiempo.

“¿Quiere decir que la realidad se cura a sí misma?”, pregunta la niñera del niño neanderthal, la señorita Fellows. “Por así decirlo”, “contesta el profesor Hoskins a cargo del proyecto. “Extraiga un ser humano del tiempo o hágale retroceder, y la herida será más profunda. Si se trata de un individuo común, la herida aún puede curarse. Muchas personas nos escriben todos los días pidiéndonos que traigamos a Abraham Lincoln, a Mahoma o a Lenin. Eso no es posible, por supuesto. Aunque los encontráramos, el cambio producido en la realidad, al desplazar a uno de los que moldearon la historia, sería demasiado grande para poderse curar. Hay modos de calcular cuando un cambio tiene posibilidades de ser demasiado grande, y evitamos aproximarnos a ese límite”.

La carrera de la Reina Roja

Este cuento remite a la teoría del viaje en el tiempo conocida como Causalidad Circular y trata sobre el envío de un texto científico (en forma de pergamino) desde el presente a la Antigua Grecia y nos prodiga varias elucidaciones en torno al viaje temporal. “Si se toma una masa de materia y se le aplica traslación temporal, es decir, se la envía hacia atrás en el tiempo, se está creando materia en el punto del tiempo adonde se envía. Para ello, ha de utilizarse una cantidad de energía equivalente a la cantidad de materia creada. En otras palabras, para enviar un gramo de cualquier cosa hacia atrás en el tiempo, se debe desintegrar totalmente un gramo de materia, con el fin de suministrar la energía requerida”.

“Por decirlo con mayor rigor, se requiere que la energía se transforme en inercia temporal, y resulta que la energía en ergios necesaria para enviar una masa en gramos equivalente a esa masa al cuadrado de la velocidad de la luz en centímetros por segundo, que es la ecuación de equivalencia masa-energía de Einstein”.

“Si se envía el material quince minutos atrás, aparentemente se envía el material al mismo sitio en relación a la Tierra, a pesar de que en quince minutos la Tierra se ha desplazado veinticinco mil kilómetros alrededor del Sol, y el Sol, a su vez, mil quinientos kilómetros más y así sucesivamente”.

El pergamino es enviado finalmente pero la historia de la humanidad no es alterada al incluir el traductor sólo los “pasajes que dieran cuenta de los raros jirones de conocimiento que los antiguos aparentemente obtuvieron de la nada”. “Ha sido una carrera de la Reina, señala el traductor. “Tal vez ustedes recuerden A través del espejo, de Lewis Carroll. En el país de la Reina Roja había que correr a toda prisa para permanecer en el mismo lugar”.

Una estatua para papá.

En este cuento el viaje al pasado se realiza a través de “cronoembudos”. “Los cronoembudos son totalmente irracionales e incontrolables. Sólo presentan una distorsión ondulante, de algo más de medio metro de anchura como máximo, y que desaparece rapidamente. Tratar de enfocar el pasado es como tratar de enfocar una pluma en medio de un turbulento huracán”.

Tras cincuenta años de intentos infructuosos (que incluían el sujetar el pasado con garfios que por lo general no resistían) el padre del protagonista convence al Gobierno que le suministre fondos para instalar un cronoembudo propio y tras algunos años durante los cuales no logra nada salvo perder las subvenciones consigue mantener el foco del cronoembudo por diez “largos” minutos. “Por supuesto no teníamos ningún garfio a mano. Pero la baja permeabilidad permitió que algo se desplazara del “entonces” al “ahora”. Obnubilado, actuando por mero instinto, extendí el brazo y agarré aquello”. Lo que el protagonista había extraído del pasado antes de perder el foco fue un puñado de barro duro y seco que contenía catorce huevos que tras diecinueve días de incubados produjeron “catorce diminutos canguros con escamas verdosas, patas traseras con zarpas, muslos rechonchos y colas delgadas como látigos”. El secreto del viaje en el tiempo jamás sería hallado, pero el descubrimiento accidental de la deliciosa carne de dinopollo convertiría en millonarios al protagonista y su padre.

Necrológica

En este cuento un científico abusivo con su esposa descubre la manera de “traer” cosas del futuro. “El gran secreto que he descubierto es que la duplicación de un objeto en un punto del futuro requiere escasa energía si dicha energía se aplica correctamente. La esencia de esta proeza…, querida, es que al crear el duplicado y traerlo de vuelta he logrado el equivalente del viaje por el tiempo”. El problema es que los seres vivos por alguna extraña razón llegan muertos. El científico entonces planea con la ayuda de su esposa una dramática demostración de su descubrimiento “regresándose” desde un futuro de tres días. “Dentro de tres dias, llegaremos al instante en que se formó el “yo” duplicado, usando mi “yo” verdadero como modelo, y regreso muerto. Una vez que pasemos ese momento, el “yo” muerto desaparecerá y el vivo permanecerá”., explica el ambiciosos científico. “Cuando aparezca mi cadáver, el medico me declarará muerto, los periódicos anunciarán que estoy muerto, el sepulturero se dispondrá a enterrar el muerto. Luego, volveré a la vida y haré público como lo hice. Cuando eso ocurra seré algo más que el descubridor del viaje por el tiempo. Seré el hombre que regresó de la tumba”. Esta situación es aprovechada por la esposa para cometer el “homicidio perfecto”.

He ahí, cuatro cuentos del buen doctor que recomiendo leer a todos quienes estén interesados en los viajes en el tiempo. Dentro de mis historias favoritas referentes a este tópico está el relato All you Zombies de Heinlein, la novela de Tim Powers Las puertas de Anubis, la películas Doce Monos, Volver al Futuro, Terminator, y también está ese episodio de Futurama donde Fry y los demás viajan al pasado y terminan originando el incidente Roswell (además del hecho que Fry termina convirtiéndose en su propio abuelo) y ese otro de los saltos en el tiempo a causa de los cronotones y si bien Stephen Hawkings que bastante sabe de viajes en el tiempo ha salido muchas veces en Los Simpsons y Futurama, ¿porqué nunca hemos visto a Asimov aunque sea en el Museo de cabezas? Futurama está plagada de celebridades desde Lucy Liu hasta Beck y Richard Nixon pero alguien ha visto alguna vez a un escritor de ciencia ficción por ahí? ¿Bradbury, Heinlein, Asimov, Ellison? ¡Futurama tiene una deuda histórica con los escritores de cf! Habrá que viajar en el tiempo para corregir esto.

© 2003, Sergio Alejandro Amira.

Publicado originalmente en TauZero #4, diciembre 2003.

Written by Amo del Calabozo

March 10, 2010 at 7:56 pm

6 Responses

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  1. Oh, isaac asimov, me leyó la mente , aunque no exista tal “cualidad”, llevo días pensando en el. no se donde leí, que su nombre no ha salido de mi cabeza, D=

    manuel

    March 11, 2010 at 4:39 am

  2. Hablando de viajes en el tiempo, hay tantas “versiones” de como viajar, y paradojas, que un chico de 16 años como yo, ha tratado de descifrar desde los 12 años, desde que ví aquella pelicula de Zemeckis, como olvidar el Doc brown, hablando de la Tangente creada al cambiar el pasado, aunque se contradictoria a Daniel Faraday (Lost, que segun sus bases, el pasado no puede ser cambiado por que ya pasó), Así como saber si el tiempo es lineal o ciclico, pero ahí le paro, ya que esas preguntas me las hago todos los días de un horario exclusivo de ociosidad.

    manuel

    March 11, 2010 at 4:43 am

    • Hay muchas implicaciones muy interesantes con respecto al viaje en el tiempo y una de las que me parecen más lógicas, es esa que dice que no se puede viajar antes de la construcción de la máquina del tiempo misma, argumento que fue usado por Warren Ellis en el último número de Planetary.

      Sergio

      March 12, 2010 at 2:19 am

  3. La verdad que las historias de viajes temporales son fascinantes.

    Pero una que recuerdo muy bien es una serie llamada “Odissea 5”, que si bien no tuvo mucho exito mostró que el viaje temporal físico no era posible, pero que sí la conciencia y las memorias futuras podían viajar al pasado y aposentarse en el anfitrión oríginal.

    Pero en todo casi si queremos saber de paradojas y enredos temporales preguntemosle a los equipos encargados de los X-Men, ellos si saben sobre esas cosas.

    Finalmente: ¡Taquiones Rules!

    Eso.

    Gabriel Bornes

    March 11, 2010 at 12:10 pm

    • mostró que el viaje temporal físico no era posible, pero que sí la conciencia y las memorias futuras podían viajar al pasado y aposentarse en el anfitrión oríginal.

      Que es lo mismo que plantea Days of Future Past, citado en la nota.

      Sergio

      March 12, 2010 at 2:16 am

  4. ¡ohhh! ¡que buenos numeros de X-Men! pensar que por esas cosas de la vida termine teniendo tres versiones de Days of future past tan solo porque un amigo me compro uno… luego en una coleccion de comics de un diario estaba la misma historia… y mas anteriormente que las dos mencionadas, incluso, compre un libro de Grandes batallas de los mutantes y alli estaba la historia… ¿ven que viaje en el tiempo con mi memoria?…por cierto Amo ¿es recomendable Planetary?… ¡Gracias por su ayuda!

    El Barto!

    March 22, 2010 at 1:18 pm


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