El Calabozo del Amo del Calabozo

Cultura pop

Archive for the ‘Octagón el Destructor de Libros’ Category

El Clóset de Pandora: La esperanza en lo inacabado

¡Oh vosotros los que aquí entráis, abandonad toda esperanza! , Dante, Inferno III:9

Conocemos el mito. Cuando se abrió la caja de Pandora, todos los males y horrores se liberaron a este mundo para siempre, quedando sólo el espíritu de la esperanza, como aquel testigo mudo de que detrás del dolor, siempre es posible albergar la fe de que las cosas irán mejor, en un futuro hipotético. Una lectura invertida de este mito, es precisamente que el peor de todos los horrores no fue liberado: es la misma esperanza, aquel ser que cercena e inmoviliza, el peor espanto del que podamos tener noticia. “La esperanza es lo primero que se pierde, lo último es el humor”, dice sardónicamente Vila-Matas. “A las víctimas de la espera(nza)”, reza la dedicatoria de la genial y siniestra Zama, de Antonio Di Benedetto.

Con aquel sarcasmo, podríamos abordar de qué va el último libro de Patricio Alfonso.

Encontraremos 17 piezas, de diversa calidad, extensión y espesura, en este libro de relatos, que si bien goza de buena salud en general, hay varios que parecieran estar flotando o de “relleno” en el corpus, siendo eminentemente prescindibles, pues desencajan del tono general que el libro nos presenta. ¿Y cuál es ese tono? Relatos sombríos, que funcionan perfectamente como esbozos y trazos de obras mayores, condensando y apretando las tramas, que mucho dialogan con el cine de terror clase Z, los mitos lovecraftianos, las muertes sorpresivas y los encuentros imprevistos con finales impensados.

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Written by Amo del Calabozo

June 12, 2014 at 2:23 pm

Piel de gallina: un show psicodélico e infernal

Claudio Maldonado, autor del conjunto de cuentos Santo Sudaca (2008), nos entrega su segunda obra, su primera novela, que en plan pesadillesco nos narra los extraños días de un profesor de colegio, Lizardo, quien producto de un estúpido accidente laboral, cae en un profundo coma y pasa a un grotesco mundo paralelo, el cual pareciera regirse bajo el explícito verso de Dante, a la entrada de las puertas del infierno: “Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate”.

El infierno de Lizardo es retratado como un cruel doblez o reverso sucio del mundo escolar, sin dar concesiones a metáforas o alegorías rebuscadas; en vez de hacer clases a un alumnado de liceo público, los estudiantes son ahora un curso compuesto de pollos, los cuales tienen la sacrosanta misión de morir bien para ser pasados al matadero y servir de alimentación a un regimiento aledaño a la escuela. Es acá donde se deja relevar el principal encanto del libro: no vemos a un profesor humano en un mundo de Disney o de Miyazaki con pollos antropomórficos con ganas de aprender y superarse, sino que asistimos a la hilarante y patética situación de un profesor que debe lidiar ante un grupo de pollos que sólo cacarean, y a los cuales se les debe adoctrinar para conseguir mejor sabor del ala y del trutro. En el fondo, se les debe educar para que mueran y sirvan a la patria con sus tiernas carnes.

La novela se agrupa en 26 partes, de las cuales en su mayoría están divididas en incisos episódicos, destacando por sobre el conjunto los intervalos descriptivos, que nos permiten conocer más de cerca aquel fantasmal mundo, y en segundo lugar los cuentos intercalados. Más flojos quedan los diálogos, aislados del corpus en su mayoría, siendo algo vacíos y desprovistos de cualquier épica: el autor apela a la coloquial y humorístico, logrando pocas veces un entramado certero que nos sumerja de cabeza en el libro. Read the rest of this entry »

Written by Amo del Calabozo

April 10, 2014 at 3:11 pm

Meditación de un condenado: un retroceso hacia delante

¿Un libro de cuentos debería ser presentado como un disco conceptual, donde cada pieza remite a una construcción mayor? ¿Es lícito que un autor mezcle géneros y rompa la unidad temática con una gran heterogenia? Algunas de estas preguntas surgen tras realizar una lectura atenta de Meditación de un condenado, debut del joven escritor Felipe Uribe Armijo (31), quien nos hace entrega de doce cuentos que aparecen en su obra, cada uno logrando en mayor o menor medida la creación de mundos tormentosos, condensando diversos escenarios donde campean a sus anchas la desolación, los males de amor, la venganza y la muerte.

Frente a la aparente falta de unidad en la colección de cuentos, es posible entrever que en cada historia aparecen elementos de corte fantástico, aunados muy sutilmente por el tema de la condenación, no en el sentido lato de la absurda condenación –y postrera culpa- kafkiana, o la culpabilidad dostoievskiana en relación a un crimen y a una pena, sino a un tipo de condenación que parece establecerse a través de las propias decisiones del protagonista, quizás de forma más sutil: “Yo soy yo, y mis circunstancias”, al decir de Ortega y Gasset.

En otras palabras, remiten a una condenación que se emparenta y se matizan con la vergüenza: “Súbitamente me invadió la vergüenza. Me sentí como cuando de niño le soltaba a mi padre una caótica justificación de mis actos para que no me reprendiera”; el paso del tiempo: “ni yo ni ella éramos los mismos de aquella época. Yo, porque había madurado […], ella, […] porque me había demostrado estar más viva que yo”; o la desazón: “ahora mi destino sería un planeta cualquiera de entre todos aquellos donde la guerra nuclear había acabado con la vida humana”. Así como una araña va tejiendo su tela para quedar atrapada y encerrada en su propia trampa, los personajes de esta obra deben menos al azar que a sus decisiones los laberintos en los cuales se van encerrando: ellos mismos parecen ser los principales causantes de su autodestrucción, y ése es el mejor acierto del autor en su obra.

Pero, ¿cuáles son las tramas que encierran los cuentos? Read the rest of this entry »

Written by Amo del Calabozo

March 20, 2014 at 12:55 pm