El Calabozo del Amo del Calabozo

Cultura pop

Meditación de un condenado: un retroceso hacia delante

¿Un libro de cuentos debería ser presentado como un disco conceptual, donde cada pieza remite a una construcción mayor? ¿Es lícito que un autor mezcle géneros y rompa la unidad temática con una gran heterogenia? Algunas de estas preguntas surgen tras realizar una lectura atenta de Meditación de un condenado, debut del joven escritor Felipe Uribe Armijo (31), quien nos hace entrega de doce cuentos que aparecen en su obra, cada uno logrando en mayor o menor medida la creación de mundos tormentosos, condensando diversos escenarios donde campean a sus anchas la desolación, los males de amor, la venganza y la muerte.

Frente a la aparente falta de unidad en la colección de cuentos, es posible entrever que en cada historia aparecen elementos de corte fantástico, aunados muy sutilmente por el tema de la condenación, no en el sentido lato de la absurda condenación –y postrera culpa- kafkiana, o la culpabilidad dostoievskiana en relación a un crimen y a una pena, sino a un tipo de condenación que parece establecerse a través de las propias decisiones del protagonista, quizás de forma más sutil: “Yo soy yo, y mis circunstancias”, al decir de Ortega y Gasset.

En otras palabras, remiten a una condenación que se emparenta y se matizan con la vergüenza: “Súbitamente me invadió la vergüenza. Me sentí como cuando de niño le soltaba a mi padre una caótica justificación de mis actos para que no me reprendiera”; el paso del tiempo: “ni yo ni ella éramos los mismos de aquella época. Yo, porque había madurado […], ella, […] porque me había demostrado estar más viva que yo”; o la desazón: “ahora mi destino sería un planeta cualquiera de entre todos aquellos donde la guerra nuclear había acabado con la vida humana”. Así como una araña va tejiendo su tela para quedar atrapada y encerrada en su propia trampa, los personajes de esta obra deben menos al azar que a sus decisiones los laberintos en los cuales se van encerrando: ellos mismos parecen ser los principales causantes de su autodestrucción, y ése es el mejor acierto del autor en su obra.

Pero, ¿cuáles son las tramas que encierran los cuentos?

Existe por un lado una marcada ciencia ficción antigua sobre visitas a otros planetas, descubrimientos de civilizaciones intergalácticas, desarrollo de inteligencias artificiales, y máquinas que permiten extraer personas del pasado, junto a un par de escritos más cargados a lo onírico, como la conjetural última batalla de dos delincuentes juveniles, el encuentro de un hombre con una fantasma del pasado (de su propio pasado), o el onirismo de una melancólico chivo que presiente su muerte, en medio de un matadero humano, tremendamente humano.

He ahí el mayor logro estilístico del autor; alejándose de los tópicos que atraviesan los cuentos de producción local, Felipe Uribe da un retroceso hacia delante, tomando lo mejor de escritores como Brian W. Aldiss, Ray Bradbury o Philip K Dick, sin ser reverencialmente técnico en sus descripciones, ni creador abismante de paradojas espaciotemporales, sino dotando a sus creaciones con un aire perturbador e inquietante, derrochando no poca ironía y estupefacción ante lo relatado, que en definitiva lo coloca en un sitial distinto en el cual se sitúan los cuentistas nacionales, más cargados al costumbrismo capitalino, o a desentrañar los males de clase en historias sobre jóvenes disfuncionales.

Meditación de un condenado es una excelente carta de presentación del autor; sin llegar a escribir una obra maestra que rompa los cánones del género, logra crear historias atrapantes y desesperanzadoras, que parecieran tener solución de continuidad en la mente del lector.

***

Lo mejor:

Con un estilo punzante y prolijo, Felipe recuerda las mejores glorias de la ciencia ficción en lengua inglesa, que podrían haber funcionado muy bien en lejanas series en blanco y negro, como The Twilight Zone o The Ray Bradbury Theather.

Destacan los cuentos Anet, el durmiente y Parque del reencuentro, por transmitirnos una soledad inquietante y abrasadora.

Lo peor:

Un par de cuentos irregulares, que sin ser malos, quedan un poco debajo de la calidad ofrecida en el conjunto.

Clasificación:

Written by Amo del Calabozo

March 20, 2014 at 12:55 pm

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