El Calabozo del Amo del Calabozo

Cultura pop

Contra la crítica

“La mano que empuñaba la pluma había empezado a temblar. Babeaba. Su cabeza sólo tenía alguna claridad después de una dosis de ocho milígramos de Veronal. Y entonces, sólo por media hora o una hora. En esa semioscuridad día a día vivía. El filo mellado, una espada muy delgada como bastón”
Ryonosuke Akutagawa

Hay algo que me causa un malestar. No se trata de un simple dolor de riñones o un achaque debido al reumatismo. Esas cosas no me afectan. Tengo 28 años y dos novelas publicadas. Esas dos novelas me costaron una temporada de mucha reflexión y aislamiento. Ya Cervantes decía, que para ejecutar una obra literaria, por muy pequeña que sea, se requería padecer de muchos males, en especial del tipo nervioso. Yo puedo jactarme de que es así. No es sencillo redactar una novela y luego estampar tranquilamente una rúbrica. Se trata de algo doloroso, que se publica, es decir, se da al público, de algo que es nuestro pero que luego pasa al resto; ya no nos pertenece del todo. Una obra literaria es dar a luz a un hijo. Y el parto es doloroso.

Sabemos los escritores que escribir es un trabajo deleznable, mal pagado, a pesar de que la sociedad afirma que se trata de algo loable, bello en su acción. Pero la sociedad nos miente descaradamente, porque la sociedad es una gran hipocresía señoras y señores. Eso también lo sabemos muy bien los escritores, pero sobre todo los lectores de lengua hispana que habrán leído las sabrosas crónicas de Mariano José de Larra, el cual murió un año más joven que yo, a los 27, y que teniendo un laborioso porvenir eligió la muerte. Se suicidó por amor. No es una exageración mía decir que todos los lectores hispanos conocen a este gran retratista de las costumbres, pues en los programas escolares se enseña su obra, en especial porque él fue pionero de lo que conocemos actualmente como periodismo. Mariano José de Larra tenía la costumbre de salir a pasear y retratar en su totalidad a la bestia humana. Como todo adalid de su época, murió pobre y mal. De su legado, sólo puedo mascullar que Pío Baroja, otro excelente escritor, y Miguel de Unamuno, fueron los que más hondamente vivieron su tragedia. Porque ellos eran escritores, y también sintieron ese hondo desprecio de una sociedad sucia, mucho más preocupada de sus negocios que de defender las creaciones de un entusiasta joven, que lo único que buscaba era defender su existencia por medio de la pluma.

Es así, y no puede ser de otra forma. Y ante eso, ni un millón de escritores batiendo sus plumas podrán remediarlo. Es lo que nos tocó vivir. Vivir en esta sucia sociedad. Y si pudiera tildarme de optimista, la única guadaña que nos puede ayudar es otra, una contratara del espejo social. Se trata de la crítica, actividad inventada para justificar la obra de los escritores y darle su justa cabida en un medio tan competitivo y sangriento como lo es el de las artes. Lo lamentable, es que los críticos de ahora son meros reseñistas, que muchas veces reseñan lo que piensan que es aborrecible de reseñar. Son, en definitiva, un atajo de profesores mal pagados, que escriben en pobres periodicos, más por vanidad que por otra cosa. ¿Y a qué se dedican? A alabar a sus amigos y a despreciar a sus rivales. Rara vez uno de estos personajes se atreve con lo desconocido. Uno de estos mutantes es Camilo Marks. Hay otros, pero él es el más destacable.

Pero en Chile, y creo que en todo el mundo, no existe un culto a la belleza. Y para recalcar con más fuerzas mis palabras, la belleza es una cosa tan tremenda, que Ryunosuke Akutagawa afirmaba que sólo el verdadero artista es capaz de apreciar en el horror la belleza. Pues la belleza tiene más caras de lo que la pobre gente que vive pegada la televisión piensa. La belleza puede ser una mano, un pie, una cabeza ensangrentada. Adopta múltiples formas, y sólo las personas con un gran corazón pueden verla. Del resto, ni hablar.

Eso hacemos los verdaderos escritores. Hablar, discurrir, captar. Seamos malos o buenos en lo que hacemos, pero eso es lo que exactamente hacemos. Nos tratamos de validar de alguna forma limpia, que tampoco resulte patética o zalamera. Saltamos a la arena y demostramos lo que sabemos. Los primeros en mirar estos actos de locura son nuestros familiares y amigos, quienes día a día lidian con nuestro complejo. Un boxeador o una prostituta harían lo mismo, (demostrar que son buenos en lo que hacen) sólo que con herramientas diferentes.

La sociedad suicidó a Van Gogh, lo dijo con todas sus palabras otro suicidado por la sociedad, como lo fue Artaud, que harto de todo, se autodeclaró como loco y fue encerrado y lacerado por los tormentos del electroshock. Existe una larga lista. Ahí tenemos a Robert Walser o al gran Leopoldo María Panero, quienes prefirieron la derrota o el ridículo, antes que la muerte. A morir suicidados por la sociedad.

En mi caso particular, yo siempre elegiré cualquier costa antes que la muerte. Declarándole la guerra a la sociedad, y a su reinante hipocresía, dedico todas mis fuerzas y entusiasmo a elegir el recto camino de la verdad. Una verdad totalmente mía, que va acorde con mis pensamientos y con mis actos. Sé muy bien que Spinoza, o León Hebreo, grandes sefarditas, me habrían apoyado. Ambos, siendo judíos, prefirieron vivir acordes al tamaño de su esperanza. No en vano el primero ejecutó la Ética, donde ponía en su justo lugar a Dios, y el otro, contraviniendo a los griegos, afirmaba que la verdad se correspondía con el amor, no con la belleza, pues “la belleza sólo busca lo mejor de los medios para expresarse, en cambio el amor es una mano sabia que guía para lograr que el ser llegue a ser”. La belleza es Beatriz salvando a Dante del infierno, por poner un caso.

Para algunos puede sonar a trabalenguas, pero lo cierto, si lo expresamos de manera sencilla, tras analizar a la bestia humana, y darnos cuenta que la vanidad, el paraíso de la silicona y de las cirugías plásticas son las reinas de la belleza de esta tétrica fiesta, nos hace dar cuenta que la gente vive más preocupada de la pobre opinión del resto, que de ejecutar valerosas acciones por el amor, que puede ser marital, fraternal o inclusive amistoso. El amor es desinteresado en una parte, pero en otro no, porque el amor, aún el amor propio, ayuda mucho en este mundo que nos tocó vivir.

Que el lector juzgue.

Yo por mi parte, puedo decir que los verdaderos paraísos, no los artificiales, están para aquellos como yo, que viven bajo su justa causa y su justo ideal. No en vano un gran crítico inglés, considerado un portento de la lengua inglesa, fue el doctor Samuel Johnson, que ajustició y remedió con su pluma, para salvarse, pero para también para salvar a otros, a los justos. Y conste, que él fue anglicano, inglés y un señor de lo más severo y conservador. Basta con mirar su retrato.*

*Con esto quiero decir que los grandes críticos de Chile han sido personas sacrificadas, como el solterón Alone, el ingenioso Grínor Rojo, o el sacerdote de derechas y Opus Dei Ignacio Valente, y no los marihuaneros de turno, como los que se ven hoy tan a menudo.

by Pablo Rumel, 2012

Written by Amo del Calabozo

January 28, 2014 at 1:31 pm

Posted in But I digress

Tagged with

3 Responses

Subscribe to comments with RSS.

  1. Vive tu vida, que nunca te importe.
    Como dicen los gringos, no existe la mala publicidad, el ego no debe cegarnos, Los libros son finalmente un producto que debe ser vendido y posicionado en el mercado. Da lo mismo lo que los críticos digan, si se habla del libro alguien se va a interesar y lo va a buscar y si el libro es bueno nada podrá detenerlo. La Saga Crepúsculo ha sido destruida por la crítica y sin embargo es un best seller. (que terrible lo que estoy diciendo, adulando a un best seller, que mainstream ugh!) Y esos libros son éxitos de ventas porque están construidos, escritos, de una forma que generan un lazo emocional con la gente que los lee, y ese lazo emocional, ese enamoramiento del mundo o los personajes, es lo que transforma a los libros en herramientas de comunicación verdadera (gran tema). Y los críticos no tienen ningún poder sobre los lazos afectivos que se generan entre el lector y la obra. Una obra viva trascenderá en algún momento, sin importar lo que diga el más penca o el más connotado crítico mariwanero.
    Los lectores de a pié, esos que no saben nada de literatura, esas son las masas que necesitan nuevas ideas, escondidas entre personajes adorables, esas son las que necesitan una apariencia convencional que los lleve por el camino de la belleza verdadera, esa es la lucha que damos como escritores. Cambiar una a una, la percepción del mundo que tienen nuestros lectores, haciéndoles creer que los estamos entreteniendo.
    Además, el mundo siempre fue y será una porquería. El viaje del héroe, formula usada y reusada por los escritores para esctructurar sus historias, habla justamente de eso. Y uno aun se identifica con las historias de héroes justamente por eso, sin conflicto con el mundo y en el mundo y sobre el mundo y bajo él y a su alrededor, no tendríamos de qué escribir. Disfruta tu sufrimiento camarada, quémalo en el fuego de tu cámara de combustión y úsalo como Oxido nitroso.
    Y por último, que nunca te importe. Normalmente quién te trata de destruir, termina dándote las herramientas para mejorar.

    ventadepomadas

    January 28, 2014 at 3:20 pm

    • En verdad estimado Martín, estoy en una etapa que dejó realmente de importarme lo que estipulo en el artículo. El texto dice: ” a mis 28 años”… es decir, escribí eso en un arrebato que sentí hace 2 años, como respuesta ante la nula recepción de mis novelas. Hoy, a 2014, con 30 años en el cuerpo, no sólo no me importa, sino que me conforta estar del lado anónimo, pues aquello que percibía como una amenaza, lo veo como una profusión de posibilidades para escribir. Más que nunca disfruto escribir, despreocupado de la recepción crítica de lo que escriba a futuro.

      Saludos

      Pablo Rumel Espinoza

      January 28, 2014 at 3:33 pm

      • Jajajajajajaj, y como reconditamente voy a saber yo que ahora eres un viejo achacoso? Que solo se preocupa de su reumatismo y no de lo que piensen los críticos? manda mis comentarios atras en el tiempo al Pablo que de 28 años. Me alegro de tu nueva postura.

        ventadepomadas

        January 28, 2014 at 4:06 pm


Comments are closed.

%d bloggers like this: