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Cultura pop

Batman: The Doom That Came to Gotham

La primera vez que tuve en mis manos un cómic que no fuera tan pueril como la serie de Batman de los ’60, fue uno de Batman, justamente. Y era un “Elseworld”, donde un Batman de la Belle Epoque hacía equipo con Houdini, y era contemplado críticamente por éste último como un chapucero de primera, desprovisto de toda discreción y sin habilidades de ningún tipo.

Así me fui entusiasmando por esta corriente de cómics que juega con el tiempo y el espacio de los personajes. Este título en particular me llamó la atención por ver las tapas deliciosamente dibujadas por uno de mis dibujantes favoritos: Mike Mignola, que empieza a consolidar su estilo en Batman: Luz de Gas (1989), el primer Elseworlds de DC Comics, donde Batman se enfrenta a Jack el destripador.

Las portadas de esta serie de tres números las dibuja Mignola, y a eso llegaría su participación en cuanto a dibujo, ya que la historia está completamente dibujada por Troy Nixey, sobre una trama de Mignola y Richard Pace, guionizada por Mignola. Algunos encuentran a Nixey un dibujante correcto, pero en lo personal encuentro que su estilo es una extensión del estilo de Mignola, usando profusamente el negro para formar relieves y sombras que llenen de detalles cada viñeta. Sus dibujos, sin embargo, son más luminosos que los de Mignola, cuyo lápiz es perfecto para Hellboy.

En The Doom That Came to Gotham, Mignola nos muestra un joven Bruce Wayne que regresa en 1928 a una Gotham sospechosamente parecida a la Nueva York, después de una expedición en la Antártida, y que gatilla con su regreso una serie de eventos inevitables, todos ellos malos, y que tendrán lugar en Gotham, que está maldita desde su misma génesis, cuando llegaron los primeros colonos. Junto con él llegan los tres Robin: Dick Grayson, Jason Todd y Tim Drake, aunque ninguno lleva el trajecito rojo y verde. Antes de volver a la civilización nos encontramos con un personaje que -al igual que otros en la historia- es a la vez llave y puerta, y que un poco más adelante en la historia se convertirá en Mr. Freeze, menos malo y más triste.

También aparecen en la historia desplazados de sus papeles usuales el Pingüino, Dos Caras, Bárbara Gordon, Flecha Verde, Etrigan y Hiedra Venenosa. Los que sí ocupan su lugar característico son R’as al Ghul y Talia, su hija, que son el instrumento del mal, encarnado por una criatura poblada de tentáculos y ventosas, Iog-sotha.

Este pulpo malvado que proviene de una dimensión diferente, que busca enquistarse0 solapadamente en esta tierra es la evidencia más clara de que Mignola está metido hasta los codos en la factura de la historia: monstruos semejantes aparecen en dos novelas gráficas de Hellboy: Seed of Destruction y Wake the Devil, siendo el aderezo lo único diferente. En Hellboy el aderezo contiene nazis y un diablo de cachos limados mientras que en The Doom That Came to Gotham el aderezo es un hombre murciélago que llega a ser él mismo –a través de la muerte– en la forma de su avatar.

Tal vez para el que no ha leído Hellboy, primero, esta historia será novedosa y llena de sorpresas, aportando un oponente formidable que mueve a sus malvados peones desde una dimensión ajena. Sin embargo, yo que he leído y releído ávidamente las historias de Hellboy que mencioné más arriba, el disfrute lo encontré en ir descubriendo personajes del universo de Batman, sin traje y sin nombre, en la ambientación de una ciudad Gótica con un patente aire de New York de fines de los 1920s, y todo ello publicado… el 2001.

© A. César Osses Cobián

Publicado originalmente en Calabozo del Androide #28, enero 2006

Written by Amo del Calabozo

June 13, 2013 at 4:38 pm

One Response

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  1. Me ha llamado mucho la atención tanto el dibujo como la historia.
    Yo no he podido descargar -acá en Guatemala no se consigue fácil ni barato los comics- nada de Hellboy y ahora me llamo la atención.

    eosl29

    June 13, 2013 at 5:55 pm


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