El Calabozo del Amo del Calabozo

Cultura pop

¿Es una tira? ¿Es un comic-book? ¡Es una serie animada!

Luego de producir la serie de cortos denominada Out of the Inkwell, para el productor John R. Bray, los hermanos -y pioneros del cine de animación- Max y Dave Fleischer decidieron asociarse y fundar, en 1921, su propia productora, Fleischer Studios, donde Max ocuparía el rol de productor y Dave, el de director. Luego de sobrevivir la transición del cine mudo al sonoro, consiguieron su primer éxito con el personaje de Betty Boop para luego, en los años ’30, descollar con “Popeye the Sailor”, basado en la historieta creación de E.C. Segar. Ahí fue cuando la Paramount, distribuidora de los cortos de Fleischer, se dio cuenta de la cantera de ideas y personajes que podía significar el comic para el cine de animación y, sin perder un segundo, llegó a un acuerdo con la National para llevar a la pantalla a su personaje más popular: Superman.

Los Fleischer pusieron manos a la obra, y para 1941 ya tenían terminado el primer corto de 10 minutos, cuyo título era simplemente “Superman”, listo para ser exhibido en los cines antes de la película principal (algo bastante usual en aquella época). Aquel episodio inicial, que costó u$s 50.000 (tres veces más de lo que había salido el primer capítulo de Popeye) se convirtió en la primera vez que veríamos “moverse” a Superman, ya que el único antecedente del superhéroe fuera de los comics era el serial radiofónico que había debutado un año antes. Aquí se nos presenta el origen del personaje tal como se había contado en las viñetas (aunque sin ni una mención de la familia Kent) con un Superman llevando la “S” roja sobre el triángulo negro, detalle que después rescataría Alex Ross para Kingdom Come. También aparece por primera vez, en la presentación de cada capítulo, la famosa frase “¡Arriba, en el cielo! ¿Es un ave? ¿Es un avión? ¡Es Superman!”.

En el elenco vocal, nos encontramos a Clayton ‘Bud’ Collyer como Superman/ Clark Kent, quien también interpretaba ese papel en la serie radial y pidió expresamente no aparecer en los créditos, dado que no quería que su nombre quedara ligado para siempre con el personaje (un previsor, el hombre). El resto del elenco lo integraban Joan Alexander como Lois Lane, también repitiendo el mismo rol que en el serial de radio, y Jackson Beck como Perry White y la voz del narrador.

Del total de 17 cortos, los primeros nueve (“Superman”, “The Mechanical Monsters”, “Billion Dollar Limited”, “The Arctic Giant”, “The Bulleteers”, “The Magnetic Telescope”, “Electric Earthquake”, “Volcano” y “Terror on the Midway”) fueron dirigidos por Dave Fleischer. Luego vendrían Seymour Kneitel (“Japoteurs”), Isidore Sparber (“Showdown”, “Destruction Inc.”, “The Mummy Strikes”), Dan Gordon (“Eleventh Hour”, “Jungle Drums”) y Seymour Kneitel (“The Underground World”, “Secret Agent”).

En el aspecto argumental, las historias de toda esta etapa son simples, lineales y con una estructura básica que, salvo contadas excepciones, podríamos definir de la siguiente manera: un “peligro” amenaza a la ciudad; Lois Lane se dirige hacia él, arriesgando su vida, en busca de conseguir una buena historia para el
Daily Planet; luego de verse amenazada, Superman la salva para después alejar el peligro de la ciudad; finalmente, Lois escribe su nota, se pregunta cómo es posible que Superman nunca se encuentre con Clark Kent, y este le guiña un ojo al espectador con su habitual cara de nabo. En la lista de peligros, nos encontramos con el catálogo básico de las historietas de la Golden Age: bandas de ladrones, científicos locos, monstruos prehistóricos, criaturas mecanizadas, catástrofes naturales y hasta el clásico maleante disfrazado de Superman. Esto se mantiene, con mayores o menores variaciones, hasta 1942, cuando la Paramount compra los estudios Fleischer, los rebautiza como Famous Studios, y les da una soberana patada en el traste a sus fundadores. Luego de esto, las historias se mantienen en la misma línea, pero con el agregado de los clásicos soldados nazis y japoneses como villanos, sumándose a la campaña de demonización por parte de los EE.UU. de cualquier ser humano que habitara del otro lado de la Cortina de Hierro. Un aspecto a destacar también, es el hecho de que Superman, cuando está en el aire, siempre es mostrado ascendiendo o descendiendo, nunca volando en su hoy clásica posición horizontal. Esto se debe, claro está, a que recién por esos años Superman obtiene sus poderes de vuelo –anteriormente sólo podía “saltar grandes distancias”- y los animadores no quisieron meter la pata otorgándole al personaje una cualidad que aún no estaba bien definida.

Entonces, si los argumentos son muy simples –con algunas situaciones ridículas en varios casos- y los personajes estereotipados, ¿qué es lo que hace a esta serie tan atractiva como para haber sobrevivido el paso de los años? Fundamentalmente, la animación y el diseño de los personajes. Los movimientos creados por los hermanos Fleischer son tan fluidos, tan dinámicos, que se convirtieron de inmediato en referente obligado para todos los cineastas de animación. El estudiado uso de los planos y el ritmo de las escenas de acción te meten de cabeza dentro la historia, haciéndote olvidar por completo de las incoherencias del guión. Y los bellísimos dibujos, el interesantísimo trabajo en los fondos (con una fuerte influencia del art decó) y en el color, hacen de cada episodio un verdadero deleite para la vista, manteniendo a una serie que ya tiene casi 70 años, todavía fresca y disfrutable para los espectadores de hoy. Ahí es donde residía el talento de Max y Dave Fleischer, dos tipos que, a pesar de haber recibido cinco nominaciones al Oscar y no haber ganado ninguno (todos arrebatados por ese otro monstruo de la animación llamado Disney) hicieron de su técnica y su estilo una influencia ineludible para todos los cineastas de animación (y para algunos historietistas también).

En resumen, una serie absolutamente imperdible, más allá de las épocas, y de tu fanatismo o aborrecimiento por el Boy Scout de la capa roja.

© 2009, Javier Hildebrandt.

Written by Amo del Calabozo

January 2, 2010 at 2:02 pm

Posted in Del nueve al siete, Superman

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2 Responses

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  1. Cuando chico me encantaban esos monos, los veía en el UCV si la memoria no me falla.

    El capitulo que mas recuerdo, es cuando hay un robot, que al principio rapta a Luisa y al final de episodio ayuda a Superman a vencer al malo de turno pero termina destruido.

    La animación me gustaba mucho, y tiene la virtud de haber envejecido bien, ya que al ver capítulos de nuevo, es tan cual la recordaba cuando era chico, y no caí en decepciones como con la mayoría de las series animadas que veía cuando chico y que he vuelto a ver.

    Opchan

    January 3, 2010 at 10:40 pm

  2. Supers tiene la gracia de haber sido “el primer superheroe moderno”

    Pero la verdad que en caracter y otras cosas, tal vez no en los poderes, ya ha sido superado por muchos otros.

    Gabriel Bornés

    January 8, 2010 at 9:15 pm


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