El Calabozo del Amo del Calabozo

Cultura pop

Reptilicus

La película: dos versiones para un mismo bodrio
Cuando uno se adentra en el fascinante estudio de las películas de monstruos gigantes de lo primero que se percata es que Japón no posee el monopolio de estas criaturas. Estados Unidos, por ejemplo, tiene a King Kong; Corea a Yongary; el Reino Unido a Behemeth y Dinamarca a ¡Reptilicus!

Reptilicus (1961) fue una co-producción de America-International Pictures y Cinemagic de Dinamarca, distribuida por MGM en los Estados Unidos. Escrita, dirigida y producida por un tal Sidney W. Pink, y co-dirigida por el experimentado director danés Poul Bang.

En una remota región de Laponia, en el Círculo Ártico, un equipo minero, taladrando en busca de muestras de cobre, se topa con los restos de lo que parece ser un dinosaurio. Resumiendo, un trozo de la cola es exhumado y trasladado al Acuario de Copenhagen, donde accidentalmente se descongela y comienza a regenerarse. Tienen entonces los tipos a cargo la brillante idea de introducir el trozo en un gran tanque con nutrientes y de esta forma el fragmento se convierte en un monstruo listo y dispuesto para desatar el caos y la destrucción.

Reptilicus cuenta con dos versiones, una norteamericana y otra danesa, que difieren en varios aspectos una de la otra. Por ejemplo: Reptilicus vuela en la versión danesa (cosa que no hace en la de EE.UU.), pero no escupe ácido verde (cómo si lo hace en la versión norteamericana). La versión danesa, además, dura diez minutos extras. Otro dato interesante es que Signey Pink hizo que los actores daneses dijeran sus diálogos en inglés para la versión norteamericana. Pero como los actores no entendían ni hablaban inglés, tuvieron que aprender y pronunciar sus parlamentos sílaba por sílaba, lo que hicieron con un marcado acento nativo. El resultado fue tan cómico que el productor Samuel Z. Arkoff dobló toda la cinta con actores norteamericanos. Por lo menos los diálogos sincronizaron a la perfección con los movimientos de la boca de los actores daneses.

Reptilicus es sin lugar a dudas uno de los peores monstruos de la historia del cine y los efectos de la película son vergonzosamente malos. El vómito ácido de Reptilicus, por ejemplo, es creado mediante animación, técnica empleada también cuando la bestia devora a un campesino aparentemente dibujado por un niño de cuatro años. En cuanto a caracterización de los personajes… ni hablar. La película cuenta, además, con un tour por Copenhague que pareciera pertenecer más bien a un documental del Discovery Travel que a un filme de monstruos gigantes.

El cómic: de Reptilicus a Reptisaurus

Reptilicus en la Jungla Africana (octubre de 1961), publicado por Charlton Comics Group, con portada de Dick Giordano y dibujado por Bill Molno y Vince Alascia, comienza con la siguiente introducción: “Desde el Norte vino, con alas rugientes que lo trasportan a la velocidad del sonido… un reptil volador que odia a toda la humanidad, ¡un enemigo impredecible y mortal para todo el mundo entero! Las armas modernas han fallado… y los encantamientos primitivos del médico brujo han probado ser igualmente inútiles contra Reptilicus, la aterradora amenaza que emergió del lodo congelado de Laponia, ¡y que ha sido una pesadilla universal desde entonces!”

El Reptilicus de este cómic no es el mismo de la película sino un segundo monstruo regenerado a partir de un pequeño trozo de carne que quedó por ahí luego que el original fuera destruido con una “bala de bazuca conteniendo un poderoso narcótico.”

Mientras el segundo Reptilicus crecía en las costas Norteafricanas, en el interior del continente, el huraño físico Dr. Claudius Hanna y su hija Muriel son visitados por Peter Blinn, representante del Departamento de Estado. Su misión: convencer al Dr. Hanna de ayudarles en la construcción de plantas de energía en países del tercer mundo, el Dr. Hanna, sin embargo, sospecha que sus conocimientos puedan ser utilizados con fines políticos o militares y no está del todo convencido de aceptar la oferta.

Mientras tanto, Reptilicus ha emergido del fondo del mar devorando todo a su paso y dirigiéndose a África Ecuatorial. Blinn aprovecha de contarle al Dr. Hanna, quien ha estado algo desinformado de los últimos eventos mundiales, sobre el lagarto volador gigante que mataron en Dinamarca al mismo tiempo que Reptilicus devasta un pueblo Masai. Los nativos, angustiados, acuden al Dr. Hanna para que les ayude y éste sale a la caza de Reptilicus armado solamente con un rifle mágnum .375 que naturalmente no le hace ni cosquillas al monstruo descrito por Hanna como “una mutación, una improbable cruza entre un pterodáctilo, un brontosaurio y una colosal serpiente”. Junto a Blinn y el jefe de la Tribu Masai, el Dr. Hanna rastrea a Reptilicus a quien hallan apaciblemente durmiendo. Le lanzan una lluvia de lanzas lo que le da tiempo al Dr. para inutilizar una de las alas de la criatura con su rifle. Luego de esto conducen a Reptilicus al “Valle del Humo” donde el arma de Blinn accidentalmente provoca una avalancha de rocas sobre el pobre monstruo que a estas alturas inspira más compasión que los humanos. Reptilicus intenta huír pero cae en un pozo sin fondo de miasma sulfurosa, no sin antes llevarse a Blinn con él.

Y el remake, o algo parecido

Tras este poco impresionante debut, se editó un cómic más de Reptilicus antes que Charlton cambiara el diseño de la criatura y el título a ¡Reptisaurus el Terrible! (1963), que duró seis números, más un “Especial de Verano”. Pero sería Reptisaurus y no Reptilicus el que regresaría a las pantallas durante el 2008 gracias a una película basada vagamente en el cómic dirigida por Chris Ray, hijo del legendario maestro del cine B, Fred Olen Rey. Reptisaurus cuenta con la actuación de Gil Gerard (que tras la serie televisiva Buck Rogers cayó en desgracia) y relata la historia de un grupo de jóvenes que han naufragado en una isla dónde experimentos científicos han creado un reptil volador gigante que se alimenta de carne humana. ¿Podrá un Reptilicus 3D reemplazar el encanto del original? No tengo idea porque este es una de las muchas películas de monstruos que no pretendo ver jamás en mi vida.

© 2004, Sergio Alejandro Amira.

Publicado originalmente en Calabozo del Androide #14, agosto 2004.

Written by Amo del Calabozo

September 22, 2009 at 1:00 am

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