El Calabozo del Amo del Calabozo

Cultura pop

Batman and Robin #1

Ya lo dije antes, a diferencia de cuando DC “mató” a Superman, no me parece que haya existido una razón (o razones) particularmente significativas para “matar” a Batman. Pero lo “mataron”, y tras Battle for the Cowl tenemos el début del nuevo Batman (y Robin) de la mano de la dupla Morrison-Quitely.

Morrison declaró que con Batman and Robin intetaría contar una historia más accesible y menos alambicada a la que nos tiene acostumbrados lo que, a mí por lo menos, me parece un buen acercamiento. Si no va a aplicarse un cambio de timón a Batman, ¿para qué “matarlo” y reemplazarlo con otro personaje entonces? (que cansador esto de poner comillas cada vez que se alude a la muerte de alguien en los cómics de superhéroes). Un enfoque diferente no sólo es deseable sino necesario y como es bien sabido no importa el qué sino el cómo. Tras setenta años de historias de Batman no podemos esperar grandes innovaciones, sobretodo cuando se trata de un personaje que para ser recepcionado correctamente necesita de ciertos elementos que deben estar siempre presentes y sin los cuales Batman no sería Batman. Tenemos la Baticueva, tenemos a Alfred, tenemos a Robin, los criminales extravagantes, el comisionado Gordon, la Batiseñal… ¿Nos falta algo? Oh, sí, Bruce Wayne por cierto, pero contrario a lo que creen los fundamentalistas, Bruce Wayne no es Batman. Batman es un símbolo, recordemos que la palabra “símbolo” proviene del término “simbalon” que fue definido por Platón como “uno compuesto por dos” y que originalmente era la porción de moneda quebrada que un anfitrión ofrecía a su huésped a la hora de marcharse, en tanto que él conservaba la otra parte para que de esta forma los propietarios o descendientes más tarde pudieran reconocerlas. Batman es la reunión de los dos fragmentos de la moneda, para estar completo y existir el superhéroe necesita la parte humana, necesita a Bruce Wayne, Jean-Paul Valley, Terry McGinnis o Dick Grayson. Como símbolo Batman es suprapersonal por lo que el mensaje es claro, cualquiera puede vestir el traje de Batman, pero no cualquiera puede ser Batman. Jean-Paul Valley no estuvo a la altura de la tarea, ¿lo estará Dick Grayson?, ¿lo estará Demian Wayne en algún futuro lejano? Puede que Bruce Wayne no regrese nunca y estemos ante el inicio de lo que será una dinastía de Batmen a la manera de El Fantasma. Es el mismo principio, El Fantasma de Lee Falk era parte de una dinastía heredada de padres a hijos, y finalmente poca duda cabe que Dick Grayson era eso para Bruce Wayne, un hijo. Y en Batman and Robin no tenemos a uno, sino a dos vástagos de Wayne trabajando en conjunto.

En Batman and Robin #1 Morrison cumple con su palabra y a menos que existan segundas y terceras lecturas metaficcionales que se me hayan pasado por alto y no se entiendan hasta después de un año este primer número parece en efecto muy accesible y directo. El dúo dinámico persigue a unos hampones de poca monta liderados por el villano excéntrico de turno, ponen al villano ridículo tras las rejas (Toad), se mudan a la nueva baticueva, son convocados mediante bati-señal por Gordon, el villano amenaza con lo que se viene, y lo que se viene (Pyg) ain’t pretty.

El final con Pyg es bastante perturbador y remite directamente a The Killing Joke, no sólo el villano y sus esbirros emergen de una feria de diversiones abandonada tal como el Joker, sino que llevan la violencia y el horror directamente a la puerta de un padre y su hija invirtiendo el modelo al ser la víctima en este caso el progenitor mientras la hija es testigo de la tortura y reconversión de su padre en lacayo sin mente del criminal. Cuando este tipo de hechos llegan al espacio privado y la vida hogareña es cuando más efecto provocan, en DC lo saben bien y hay algunos notables ejemplos como la muerte de Big Barda o Sue Dibny, pero ninguno supera a Kyle Rayner encontrando a su novia cortada en pedazos dentro del refrigerador.

Tal y como ocurre con el Joker, la presentación de Pyg sirve para recordarnos que los malhechores de Gotham pueden parecer ridículos y risibles, pero son capaces de los actos más monstruosos. Morrison es el maestro en lo que a este tipo de villanos se refiere (ver The Doom Patrol por ejemplo) con sus vínculos con la “alta literatura” que en este caso remite a The Wind in the Willows de Kenneth Grahame (un libro que Lisa Simpson debía leer y por el cual hizo trampa para obtener buena calificación) y Animal Farm de Orwell.

En el aspecto visual la incorporación de los efectos de sonidos (u onomatopeyas) como parte de los elementos mismos de la viñeta (agua, fuego, explosiones) me parece una interesante innovación mientras que el amplio uso de las viñetas “Widescreen” implementadas hace casi una década ya en New X-Men dotan al cómic de una calidad cinematográfica que puede restarle espacio a la historia pero, ¿alguien tiene alguna prisa por saber qué pasa? Mi consejo es, just sit back and enjoy the ride. It’s a fun ride.

Written by Amo del Calabozo

June 6, 2009 at 2:30 pm

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