El Calabozo del Amo del Calabozo

Cultura pop

The League of Extraordinary Gentlemen Century: 1910 #1

Pese a que ya la había bajado y hojeado recién hace un par de días leí The League of Extraordinary Gentlemen Century: 1910 #1. No tenía apuro ya que tras leer algunas entrevistas y previews sabía más o menos de que iba esta nueva entrega. Me parece que es superior a The Black Dossier (que me aburrió bastante por más Moore que sea) pero inferior a las entregas anteriores.

Puede que The Black Dossier me haya aburrido justamente porque es muy Moore, al menos el Moore engolozinado con tender puentes entre todas las obras de ficción creadas por la humanidad convirtiéndose así mismo en una suerte de Próspero a la manera en que aparece en Ilión y Olympos de Dan Simmons (avatar de la logósfera evolucionada y autoconsciente de la Tierra). Bueno, Moore ya es un Magus hace rato así que esto no es nada extraño. El problema con The Black Dossier es que las apropiaciones y referentes literarios saltan a un primer plano en vez de ser el ruido d efondo ahogando a los personajes y la historia. LoEG: Century 1910 es un back to basics en ese sentido, mucho más moderada pero con el ímpetu experimental del Black Dossier que Moore y O’Neil aparentemente ya no pueden sacarse de encima. Agradezco que el binomio británico no esté repitiendo fórmulas, sería el colmo ya que en teoría no le responden a nadie más que a ellos mismos. Moore lo ha dicho varias veces ya, si sigue con LoEG es porque admira a O’Neil y le interesa trabajar con él además de usar el cómic como vehículo para difundir sus conocimientos mágicos. Es otra forma más de hacer magia, de hecho, que es lo único que parece interesarle al Magus hoy por hoy. ¿Qué otra cosa le podría quedar por hacer en lo que a cómics respecta después de todo?

La duda que me asalta con LoEG: Century 1910 es si acaso el conocimiento previo de La ópera de los tres centavos es crucial o no para un cabal entendimiento de este volúmen. Muchos lectores seguramente se preguntarán porqué cantan algunos personajes y a qué se debe todo eso ya que en el cómic mismo no hay indicación alguna. Las cancionas (con algunas letras adicionales) corresponden a la ya mencionada obra musical de Bertolt Brecht y el compositor Kurt Weill estrenada en 1928 en Berlín. La jugada más contundente en cuanto a genialidad de LoEG: Century 1910 consiste en cómo Moore hace calzar ciertos aspectos y personajes de la obra de Brecht y Weill dentro de su historia de tal manera que no parece haber realizado esfuerzo alguno. Moore convierte a la hija de Nemo en la pirata Jenny, a Mack the Knife en Jack el Destripador y al Nautilus en el Black Freighter que ya se había asomado antes en Watchmen. La gracia de los ejercicios de recombinatoria de Moore es que la mayoría de las veces los carga (y sobrecarga) de sentido, si esto no es magia no sé que otra cosa será.

Cómo llegué yo a La ópera de los tres centavos es algo digno de mencionar. Mi abuelo como mucha gente de su generación escuchaba a Frank Sinatra y tenía varios discos de “La Voz” que ponía una y otra vez, y dentro de estos estaba la canción Mack the Knife cantada a duo con Jymmy Buffet. Esta versión tomada de versión en inglés de La ópera de los tres centavos de Marc Blitzstein (1954) fue popularizada por Louis Armstrong (1956) y Bobby Darin (1959) antes de llegar a Sinatra y convertirse en un standard interpretado hasta por Robbie Williams (otro dato interesante: la famosa Pedro Navaja de Rubén Blades está inspirada en Mack the Knife.) En lo que a mí respecta, esta canción fue la semilla de la cual brotaron dos cuentos, Doli Incapax (publicado en NGC 3660 el 2007) y el homónimo y hasta ahora inéditoMack the Knife, dónde Machheath comparte roles con Drácula. Mack es, además, uno de los personajes de una novela a cuatro manos que empezamos el 2007 y que terminaremos cuando las otras dos manos involucradas tengan tiempo, o ganas, o las dos cosas.

Volviendo a LoEG: Century 1910, es interesante notar como los “héroes” son bastante inútiles en la trama, no resuelven nada, se pelean entre ellos, contibuyen a los planes de Oliver “Alistair Crowley” Haddo y terminan confundidos e interpelados por las putas y asesinos, por la escoria de la humanidad representada por Mack the Knife y las chicas alegres. Este nuevo grupo que sólo conserva a Mina y a Quatermain (posando como su hijo) es menos espectacular que la primera encarnación de La Liga. Raffles y Carnacky, por ejemplo, no están a la altura de Mr. Hyde y el Hombre Invisible al menos en lo que a provocar una primera impresión se refiere, pero habrá que esperar a ver cómo se desenvuelven en posteriores entregas. Orlando es lo que se puede esperar de élella, y es interesante que la liberal Mina sea tan liberal como para compartir la cama con Lando y Quatermain, un curioso ménage à trois que varía de MFM a MFF.

Otro aspecto interesante es la inclusión de un personaje literario mucho más reciente que todos los usados hasta ahora, me refiero a Andrew Norton alias “el prisionero de Lóndres” que proviene de la novela de Iain Sinclair Slow Chocolate Autopsy (1997) y que Moore y O’Neill han utilizado presumiblemente con la autorización de Sinclair a quien Moore declara como uno de sus autores favoritos.

Y no puedo dejar de mencionar a propósito de esta reseña a un viejo conocido llamado Jess Nevins. Ocurre que allá por el 2001 se re-publicó en el primer número de TauZero una nota originalmente aparecida en Fobos #16 títulada Breve historia del crossover. El 2005, oficiando aún quien escribe de editor de TauZero, recibí un airado e-mail de un tal Jess Nevins que amenazaba con demandarnos debido a ciertas citas no acreditadas. Las citas en cuestión se referían a las referencias cruzadas entre las distintas novelas de Julio Verne, que por cierto el Sr. Nevins no escribió así que nunca entendimos porqué tanta alharaca. Pero ocurre que Nevins estaba pasando de ser un ñoño que escribía sobre la obra de otros gratuitamente a un ñoño que escribía sobre la obra de otros asalariadamente. Un libro suyo que no era otra cosa sino una recopilación de “ensayos” sobre LoEG se había publicado en inglés con prólogo del mismo Alan Moore y ahora que sería editada una versión en español del mismo se había percatado de las citas a nuestro idioma en TauZero. Nevins escribió obviamente en inglés, lo que Rodrigo Mundaca (responsable de TauZero) consideró un agravio ya que asumía que le entenderíamos. Por lo tanto se le respondió diplomáticamente en inglés de parte de TauZero ofreciendo sacar sus citas de la nota en cuestión y no tan diplomáticamente y en buen español chileno de parte del autor de la nota que puede revisar aquí.

Nevins ha hecho de su vida y profesión el desentrañar todas las referencias en la obra de Moore y otros autores como Philip José Farmer y es un especialista en lo que se denomina Wold Newton Universe que tiene mucho que ver con lo que el Magus ha hecho en LoEG. Hace algunos años me compré un libro llamado Myths for the Modern Age que incluye un texto de Nevins dónde alude a Orlando. Un análisis previo de este libro arroja que se trata de “macaca para ñoños” cómo dijo un gran prócer de nuestras letras. Ñoños que escriben sobre la obra de otros en vez de crear su propio material o, al menos usar los temas y personajes de forma creativa en una narración como hacen Moore y otros. Aún así debo agradecer a Nevins porque cuando quize saber qué diablos decían Nemo y su hija, ahí estaba el servicial mayordomo de Moore para desmenuzar todas las referencias de LoEG. Aunque se le pasó una, no menciona a la diosa azteca Tlazoltéotl, diosa madre de la fertilidad, del parto, patrona de los médicos y a la vez diosa cruel que traía la locura. Creo que voy a pasarle el dato, “fraseando cortézmente” cómo él recomienda ya que al parecer le llegan más improperios y amenazas que a mí al que ya han amenazado con demandar dos veces por las más absurdas razones.

Y bueno, arriesgando una demanda más, aquí la traducción de la traducción del diálogo entre Nemo y su hija, Janni:

Nemo: No estoy ni mejor, ni peor. Quiero saber si lo has reconsiderado.

Janni: No seas estúpido. Por supuesto que no lo he hecho.

Nemo: Tú me desobedeces. Desobedeces a tu propio padre. No olvides que eres mi hija.

Janni: No. Tampoco olvido todos los años que me ignoraste. Me ignorabas porque querías un hijo.

Nemo: Por supuesto que quería un hijo, ¡pero todo lo que obetuve fuiste tú! ¿Quién más puede continuar con mi trabajo, con mi nombre?

Janni: ¿Qué clase de nombre es ‘Nadie’? ¿Qué clase de trabajo es la piratería? No soy como tú, no soy una fanática. ¡Vete al infierno!

Nemo: ¿Te atreves a hablarme así? Debería hacer que te azotaran! Yo…

¿Qué mantiene a la humanidad con vida?, descúbralo en este tomo de LoEG.

May 21, 2009 by Amo del Calabozo | Filed Under Alan Moore, Review

Written by Amo del Calabozo

May 21, 2009 at 3:32 am

Posted in Alan Moore, Reseña

%d bloggers like this: