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Logan, la historia de Wolverine

Hoy fui a ver X-Men Origins: Wolverine al cine e invité a mi querida madre. Tal como vaticiné le encantó la película, sobretodo por el carisma y capacidad actoral de Hugh Jackman (aunque colocó mayor enfásis en su anatomía) y como buen hijo informado le advertí que nos quedaramos hasta el final de los créditos ya que había una escena más tal y cómo ocurrió X-Men III, confió en mí y pudimos ver uno de los dos que si bien no era tan sorpresivo como el de Deadpool buscando su cabeza, redondeaba el carácter de Wolverine con una interesante vuelta de tuerca al viejo motivo de los alcohólicos que beben para olvidar (y estabelce el tono para la probable secuela ambientada en Asia. Los efectos especiales estaban terminados obviamente, vi una escena que no estaba en la versión pirata (incluía la cabeza decapitada de un oso o un carcayú o algo así, no a la pequeña Ororo Monroe). Como ya lo dije, ésta no es una película para los fundamentalistas que siguen quejándose por que Deadpool no es así o asá o porque Emma Frost y Silver Fox no son hermanas y porque a Victor Creed se le quebró una uña y el viento sopló en la dirección contraria cuando Logan olfateó una tarta de manzanas que Ma Kent sacó a airear a la ventana de su granja. Estimados fundamentañoños, si quieren que todo sea tal y como acostumbran, quédense con los cómics y olvídense de Hollywood que les va a seguir quebrando el corazón porque prefiere irse a la cama con gente menos prejuiciosa, o sea, con el grueso del público.

Y como ya se ha hablado bastante de esta película, quisiera recordar al primer fanfilm de Wolverine, no sólo de Chile, sino de toda Sudamérica cuyo trailer pueden ver acá. Justamente este trailer es todo lo que he encontrado de la película de Xavier Goméz pionera en tantos sentidos y por lo mismo no puedo comentarla con tanta holgura como X-Men Origins: Wolverine, sin embargo alguien ya lo hizo en su época: nada menos que el incombustible A. César Osses, colaborador de TauZero y Calabozo del Androide ya retirado de las pistas. A continuación la reseña que se publicó originalmente en la época en que yo aún era el editor y diagramador de TauZero, allá por diciembre del 2005. Ahora bien, lo verdaderamente interesante se desarrolló en los comentarios dónde Xavier Gómez y el propio actor que encarnó a Wolverine debatieron con los contertulios de TauZero en un ambiente de respeto y camaradería propio de los X-Men, les recomiendo encarecidamente que pasen por aquí y lean esos comentarios. Y ahora, les dejo con este reviwe de A. César Osses títulado La deconstrucción de un mito:

Logan, la historia de Wolverine

Tuve el desagrado de padecer una de las peores películas que he visto alguna vez en mi vida, y lo digo sin asco, esperando que si alguno de sus perpetradores lee este humilde comentario (léase advertencia), se sienta motivado a mejorar su trabajo, orientando sus esfuerzos a metas menos ambiciosas pero más al alcance de su equipo de aspirantes a cineastas y actores.

Esta película es un fanfilm, es decir, una película con personajes de algún comic o película o novela hecha completamente por fanáticos, con escasos o inexistentes medios, sin contar con derechos legales sobre los nombres y personajes mostrados y sin seguir la línea argumental.

El reparto de Logan, la historia de Wolverine, es lo más cercano a un circo ambulante que recala de pueblo en pueblo: el protagonista es a la vez asistente de dirección, mientras que el director a la vez dirige y produce; me imagino que el guión también sería de su autoría, así como el trabajo de cámara.

Debo comentar que el esfuerzo para producir un largometraje de un poco más de dos interminables horas, con medios casi inexistentes, actores no profesionales, un presupuesto cero (tal como anuncian en su poster publicitario) y cero conocimientos técnicos y fotográficos, empleando cámaras de video casero, merece un aplauso, pero para el estoicismo del respetable que se quedó hasta el final: nada en esta película fue o pareció profesional.

Lo que sin duda no merece ningún tipo de homenaje fue el resultado: una película exageradamente larga, pésimamente actuada, con un guión archiconocido que incorporaba algunos elementos extraños que en vez de ser novedosos terminaron por dilatar aún más la extensa trama, degenerándola hasta extremos hilarantes y exasperantes. Ni la excusa de los medios y el presupuesto justifican semejante producto.

El vestuario era horrible, así como las locaciones y los exteriores; la omnipresente banda sonora y los fallos evidentes de la ambientación, sumados a los pocos efectos de sonido (copiados de algunos juegos, me pareció) terminaron por volver la experiencia tediosa y soporífera.

Debo destacar que uno de los tantos nortes que tiene TauZero es el apoyo al desarrollo del género fantástico en el país, pero con productos como Logan, la historia de Wolverine no se hace patria. Este fanfilm, más que impulsar el género, en realidad se convierte en un lastre a vencer para los siguientes pioneros del género en Chile.

Wolverine

Logan/Wolverine es un personaje de cómics, dibujos animados y más recientemente cine, que forma parte del universo Marvel como miembro de los X-Men, cómic creado en los años 60 por Stan Lee y Jack Kirby. Desde mi punto de vista es el personaje con más profundidad del equipo X, el que tiene más problemas existenciales y muchas veces un humor de perros.

Los poderes o mutación particular de Logan son su capacidad de regenerarse, por lo que si se hace un corte sana inmediatamente, si se le dispara las balas son expulsadas por el cuerpo, si se emborracha nunca amanece con resaca. Se cree que puede ser muy viejo, aunque no parezca de más de 40 (y creo que es canadiense).

Los servicios secretos del ejército estadounidense se fijaron en sus capacidades regenerativas y lo capturan (según muestra el comic Arma-X) para transformarlo en un soldado invencible. Mediante un proceso médico se recubre su esqueleto con Adamantio, un metal indestructible, y quirúrgicamente le implantan unas garras del mismo material, escondidas en sus antebrazos, que suele desplegar como seis letales wakizashi cuando se enfrenta a un oponente.

Le sigue a ello un proceso de lavado cerebral y condicionamiento, lo que lo vuelve un dócil robot mutante que camina a control remoto, controlado por un casco que emite los estímulos ordenándole que haga tal o cual cosa. Se lo somete a diversas pruebas de las cuales emerge vencedor, demostrando así el acierto de los servicios secretos al elegir a semejante sujeto para su proyecto Arma-X.

Entre tanta prueba, Logan recobra la conciencia de sí mismo, se libra de las ataduras psicológicas y físicas, escapa del complejo masacrando a cuando militar se le pone por delante y así deja de ser Arma-X para ser Logan, aunque a costa de la amnesia producida o inducida por los científicos militares.

Eventualmente se incorporará a los X-Men siendo rebautizado como Wolverine, vestirá las clásicas calzas amarillas o el más sobrio cuero negro de las películas y buscará su pasado, cobrando venganza a medida que la amnesia retrocede un poco.

La historia

La historia en torno a la que gira la película del director Xavier Gómez (calificado como “el ñiño [sic] prodigio de la dirección alternativa” en el sitio web de los productores) es en líneas generales la anterior, no aportando nada nuevo e introduciendo unos giros inverosímiles, que más que aporte a la historia nos parecieron elementos forzados para cubrir o parchar las deficiencias técnicas y del guión.

De esta forma el refrito terminó siendo algo como Arma-X conoce a La Guerra de los Clones conoce a Perjudícame Cariño, un collage imposible de lugares comunes que terminó aburriendo, justamente por ser un refrito en clave amateur de una historia conocida.

Las actuaciones y los efectos, o casi

Todas las actuaciones de Logan, la historia de Wolverine se componían de un pastiche de clichés cinematográficos, que en momentos sólo se limitaban a ser un mero recitado de las líneas del texto, levantando una ceja, girando la boca hacia un lado o alzando la voz para enfatizar la voz de mando.

Aún puedo recordar que el personaje Striker (pronunciado Ehtráiquer), capo máximo de la organización militar que transforma a Logan (pronunciado Lóan) en Wolverine, prácticamente pedía por favor a los soldados que cuidaran la puerta, en vez de sencillamente ordenar, como corresponde a alguien de su rango. Este recuerdo nos acosará durante un buen tiempo.

En otra parte, un Logan disfrazado con un casco de paintball escapa del complejo científico militar, baja las escaleras hacia la salida y en su camino se cruza con Striker, que iba en sentido contrario; éste lo detiene, en un momento de tensión, probablemente para que los espectadores vibráramos ansiosamente a la espera del desenlace. El timorato Striker recrimina al aparente soldado no saludar a su superior, y entonces el Wolverine incógnito, sin cuadrarse, saluda militarmente pero con la mano izquierda. Tengo una memoria espantosa.

Se mezclaron tres formas de español en la película: una de ellas, la empleada por Striker, era netamente mexicana y extraída directamente de los doblajes de las películas de la televisión abierta. La segunda era una forma más popular de español chileno, sin modismos y empleando interjecciones propias de otras variantes del español. La tercera era sencillamente, popular chilena. A ello súmese la reconocida mala dicción chilena o una dicción exagerada con mala impostación de la voz y tendremos como resultado la forma inconsistente de hablar de los personajes.

Uno de los mayores fallos en la dirección de actores fue la incapacidad de transformar al muy chileno y falto de forma Sebastián Tacussis en el personaje carismático que es Logan. Nada de la rabia y la agresividad, del cinismo y el desplante naturales en Wolverine, se vio reflejado en pantalla. Tampoco se pudo ver en pantalla ninguna tensión dramática entre Logan y Striker, interpretado por un planísimo Roberto Jiménez.

Los efectos más destacables fueron balazos en la cabeza, cabezas que explotan fuera de cámara y sangre, mucha sangre, todo ello con una estética muy propia del cine gore. El efecto más llamativo del personaje, el momento en que saca las garras y que todos esperábamos ver, sucedió siempre fuera de cámara acompañado de un sacudón de hombros, que buscaba mostrar la violencia de las garras al salir. Oh, no salían de los nudillos sino de entre medio de los dedos, y eran unas garras de hojalata, algo cortas, opacas y sin relieves, que no daban ninguna sensación de peligrosidad.

El vestuario, o casi
El vestuario era cualquier cosa menos policromo. Las únicas notas de color, aparte de la sangre falsa, fueron una camiseta azul que el mutante Justin (pronunciado Llúhtin, interpretado por Gabriel Muñoz) vistió en alguna escena, la tenida de la única enfermera que aparece en el quirófano acompañando a Striker, también de blanco, y el níveo peto de Jean Gray.

Logan vestía una casaca de cuero negro, una camisa cuadriculada fuera de los pantalones, para ocultar una prominente barriga cervecera, y en los pies zapatillas Converse sobredimensionadas. En vez de ser un chico rudo, como es Wolverine, nuestro Logan sudaca era una mezcla de cantante de banda heavy metal católico o cristiano con algo de grunge, una apariencia de integrante de grupo de garage que sueña con tocar en Rock in Rio o en Monsters of Rock, talonear a Iron Maiden o a Rhapsody, pero para sobrevivir se contenta animando matrimonios con cumbias y rancheras pasadas de moda.

Stryker aparecía vistiendo siempre unos abrigos oscuros y largos, unos botines de escolar de color negro y unos lentes oscuros que no se sacaba ni siquiera de noche o en interiores; en una escena incluso aparece con un piercing en su labio inferior, haciendo añicos la pretendida sobriedad de la apariencia de un científico militar.

El resto del equipo vestía pasamontañas o atuendos de paintball para ocultar la falta de extras. Ni siquiera el mutante caza-mutantes Snake (pronunciado siempre como Ehnéic, interpretado por Jalil Espinoza) escapaba a la estética de saldo de tienda de ropa usada importada por toneladas en containers desde Asia o Europa.

Lo más distinguido del vestuario fue el peto blanco que vestía Jean Gray, en la verdadera escena final. En algo estuvimos todos de acuerdo: ella fue lo mejor de la película, y aunque aparece durante el par de minutos finales, no recibe crédito alguno por su pequeña aparición. No sabemos su nombre, pero nos gustaría conocerla en persona.

La banda de sonido, los efectos sonoros y los diálogos, o casi

La banda sonora fue una constante molestia a lo largo de las dos horas de la película, no aportando nada a la tensión dramática ni a los golpes de efecto, cansando por su omnipresencia. Invadía los silencios y fue la justificación para mostrar cerca de 20 minutos de metraje irrelevante, además de tres videoclips y cerca de cuatro raccontos.

Fue claro durante la película que el sonido fue incorporado posteriormente, ya que todos los disparos sonaban de la misma manera, como extraídos de los bancos de sonidos de Doom o Unreal; los vidrios y las garras sonaban igual, independiente de la acústica del lugar en que se desarrollaba la acción, y un puñetazo en la cara sonaba igual que una patada alevosa en las “joyas de la familia”.

Los diálogos, poco ágiles y llenos de clichés, se grabaron posteriormente, ya que en muchas partes se notaba una mala sincronización de las palabras con el movimiento de la boca en pantalla. Estos mismos diálogos, en que uno habla y el otro no interrumpe, terminaron por ser cansadores, sin tensión ni sentimiento algunos.

El Romance

Ninguna película que se precie carece de un romance. Debemos dar crédito al niño prodigio, ya que a pesar de todo se las arregla para introducir hasta tres romances en el curso de su historia. En uno de ellos Logan, durante dos o tres minutos, hace cariño en silencio a un gato que lo asusta; más adelante nos damos cuenta que Justin mira largamente a Logan con lánguida mirada gay; y para terminar, en el verdadero final, Logan se aleja de la cámara abrazado con Jean Gray, dejando abierto a las interpretaciones un incipiente romance.

La fotografía

La fotografía, considerando el equipo empleado para filmar Logan, la historia…, era mala, sobre todo las escenas en lugares oscuros sin más iluminación que la existente o en lugares oscuros: el uso de mayores sensibilidades de la cámara y tal vez del modo de tomas nocturnas introdujo el infaltable ruido, producido por el escaso tamaño de los sensores de las cámaras caseras, contaminando con artefactos visibles todas las tomas oscuras o con poca luz.

El hecho de filmar las escenas nocturnas con la iluminación ambiente podría interpretarse como un homenaje a Gordon Willis, el director de fotografía que revolucionó el status quo cinematográfico empleando iluminación naturalista y pasando por encima de muchos cánones hasta entonces inamovibles e incuestionados, pero lo dudo. En general la cámara era sumamente estática, pecando de muy poca movilidad incluso en las escenas de acción; el único movimiento, con un equívoco efecto de steadycam, era el pulso en el brazo del camarógrafo.

Las tomas diurnas en interiores eran opacas y con colores poco saturados, y presentaban además un contraste bajo, suponiendo ello un esfuerzo desmedido de los músculos oculares de los espectadores. Los encuadres pudieron ser muchísimo mejores, lo que hubiera mejorado un poco la pobre estética que caracteriza esta película.

Las locaciones

Algo evidente es que el equipo que cometió Logan, la historia… no se preocupó buscando buenas locaciones, usando sólo las que tenían a mano: un sitio eriazo en la parte trasera de la casa de uno, los interiores de la casa de otro, el edificio de otro más, el taller automotriz de la esquina, la casa de la abuela y las calles del barrio.

Las locaciones eran horribles. Sumando a todo ello la pésima fotografía, los encuadres mejorables en el mejor de los casos, la cámara demasiado estática y la mala calidad de imagen, las locaciones en las que se desarrolló la acción terminaron por tener tan poca personalidad y ser tan planas como los fondos estáticos de un episodio de Bugs Bunny o del Pájaro Loco.

Los guiños y giros

Con el fin de hacer un poco más atractiva o novedosa una trama archisabida, el guionista introdujo muchísimos giros inverosímiles y guiños a otros personajes. El personaje de Justin era una mala chilenización de Nightcrawler con aroma a calles angostas y contaminación capitalina, aceites quemados y choripanes en los patios traseros, vino malo en tetra-brik y hiphop.

El mismísmo Logan resultó ser un clon, hecho revelado en uno de los tantos giros insostenibles de la trama, de un comando invencible llamado nada más ni nada menos que Jack London. Seguramente un guiño al espectador-lector, para hacer notar que el director leyó El Llamado de la Selva o Colmillo Blanco; cosa curiosa, la historia no incorporaba elementos de ninguna de estas novelas, o ya que estamos, de ninguna novela conocida.

Los giros en una narrativa sirven para introducir cambios que dejen perplejo a quien la sigue, pero los giros de Logan, la historia… más que dejar perplejo al incauto espectador, terminaban por dejarlo mareado y no desorientado. Cuando la película parecía terminar, se producía un giro… y seguía. Y cuando parecía terminar nuevamente… seguía. Y cuando parecía terminar, ahora sí… seguía otra vez. Y otra vez. Y una vez más.

La extensión

Analizando en profundidad en TauZero esta película de fanáticos, nos pareció evidente que los realizadores de Logan, la historia… hicieron un gran esfuerzo filmando y produciendo la película, tal que al momento de montar el corte final cedieron a la tentación y montaron absolutamente todo el metraje, justificando forzadamente todas las escenas innecesarias en la trama, sin el menor asomo de autocrítica, como demuestra el hecho de que anunciaran la película como la obra de un prodigio de la dirección.

Fueron dos muy largas horas, de las cuales si descontamos las escenas de largos minutos que debieron durar unos pocos segundos, los raccontos absurdos y los videoclips injustificados, se agilizan las acciones y los diálogos, en pocas palabras, si se vuelve a cortar y a montar el metraje filmado, por cierto que obtendremos un más que pasable cortometraje amateur de no más de 30 o 45 minutos.

El desafío y el peligro

Sería un verdadero desafío convocar a todos los fanáticos, aspirantes a cineastas y cinéfilos (que como yo nos lanzamos al vacío sin saber que en el fondo estaba Logan, la historia… esperando para abrumarnos con su extensión desmesurada) a hacerse de una copia digital de este bodrio y editar todo el metraje, con licencia absoluta para hacer cualquier cosa; total, contiene metraje más que suficiente para hacerlo. Y hacer públicas las versiones resultantes.

La consecuencia de tal desafío, la profusión de descargas y versiones dando vueltas por el ciberespacio a la espera de ser vistas, elevaría a tal extremo la popularidad de la película del “prodigioso” Xavier Gómez (que en los créditos pone “dirigida e improvizada” [sic]) que correremos el peligro de transformarla inmerecidamente en película de culto.

Veredicto

Cinéfilos, abstenerse de buscarla. Fanáticos, verla sólo si son masoquistas o mártires. Nadie consuma ancho de banda para descargarla de Internet si no es con la intención de volver a editarla. Mejor buscar la novela gráfica Arma-X, lo pasarán mejor.

© 2006, A. César Osses Cobián.

Publicado originalmente en TauZero #17 (diciembre, 2005).

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Written by Amo del Calabozo

May 6, 2009 at 2:07 am

Posted in Fanfilm, Wolverine

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