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Dark Reign: Hawkeye #1

Este es el primero de los títulos en solitario de los Dark Avengers que he leído y es el único al parecer que será publicado como serie limitada ya que el título regular de Wolverine y de Ms. Marvel seguiran su numeración respectiva, pero con los “impostores” de Osborn como protagonistas. Y Dark Reign: Hawkeye #1 se trata justamente de eso, de cómo actúa Bullseye en su rol de Hawkeye en esta suerte de travestismo superheróico que en manos de Grant Morrison se hubiese convertido en un gran tema.

Sólo un tipo como Norman Osborn hubiese conformado un superequipo como los Dark Avengers, con tres asesinos psicópatas (uno de ellos caníbal) y el paciente psiquiátrico mejor conocido como The Sentry. Tal vez Ares, Moonstone ahora convertida en Ms. Marvel y el propio Osborn sirvan de balance, pero con esos tres wildcards que son Venom, Daken y Bullseye se puede esperar cualquier cosa. Y cualquier cosa es lo que ocurre en este título a cargo de Andy Diggle y el eficiente Tom Raney, la clase de cosa por supuesto que esperamos de Bullseye por más vestidito de superhéroe que ande.

Dark Reign: Hawkeye #1 inicia con un escenario un millón de veces visto: un robot gigante avanza en medio de la ciudad aplasntándolo todo mientras los “superhéroes” intentan detenerlo. El robot gigante en realidad es una armadura tipo Hulk-Buster de Stark tripulada, pero para el caso da lo mismo. Al final detienen al robot, pero la ineptitud del Iron Patriot como líder y la falta de interés de “Hawkeye” por salvaguardar la vida de los civiles termina con un saldo de treinta y seis muertos (Moonstone le tiene que recordar a Osborn que hay algo llamado “espectadores inocentes”). Pronto llega la prensa y el siempre incisivo Ben Urich le pregunta a Hawkeye desde cuando los Vengadores matan. “Si molestan al toro te corneará”, responde el Dark avenger, “Acaso crees que el Capitán América nunca mató un nazi? Matar es un arte y eso me convierte en Picasso”. Iron Patriot entra en escena antes que Urich se percate quién está tras la máscara y se larga uno de esos discursos patrioteros que parecen darle más deleite que reírse oligofrénicamente mientras arroja bombas-calabazas desde su deslizador. Luego intercambia algunas palabras con Bullesye en su oficina, se amenzan el uno al otro, “cuidado dónde apuntas ese dedo, Osborn. A menos que quieras verlo arrancado de tu mano e insertado en tu órbita ocular”, “No la cagues o vas a aparecer en una tumba sin nombre”, la clase de cosas que se dicen los malosos cuando en estos momentos de distendida camaradería.

Así que para pasar el mal rato, Bullseye (vestido siempre con el clásico traje de Hawkeye) va a patrullar por ahí, salva a una atractiva madre de familia que va a ser secuestrada y violada por tres individuos que la quieren subir a un furgón y al final los mata a todos enseñándo de paso porqué no hay que pedirle autógrafos. Claro que no se ha dado cuenta que lo están filmando para la televisión desde un helicóptero. La portada del próximo número muestra a Hawkeye enfrentado a Bullseye, supongo que será el verdadero Hawkeye que se ha dado cuenta que puede jugar al mismo juego y se ha puesto el traje de Bullseye para arruinar su reputación rescatando gatitos de los árboles y ayudando a ancianas a cruzar la calle. Después de todo fue Hawkeye uno de los inciadores de esta moda al convertirse primero en Goliath y luego en Ronin, que además era mujer.

¿Conclusión? Si bien hace rato que terminó la invasión Skrull, Bendis encontró otra manera de seguir jugando a las cambiaditas. Y no rea necesario traer alienígenas cambiaformas ni nada tan complicado, ¡la respuesta estaba simplemente en ponerse el traje de otro!

Written by Amo del Calabozo

April 13, 2009 at 6:01 pm

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