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Street Fighter: The Legend of Chun-Li

Por fin Watchmen ha quedado a nuestras espaldas dándonos espacio para hablar de otras películas, aunque sean bodrios como The Legend of Chun-Li de Andrzej Bartkowiak.

De entrada digo que me quedo con la película de 1994, sí, esa con (entre otros) Jean-Claude Van Damme como Guile, Kylie Minouge como Cammy, Raúl Julia como Bison y Ming-Na Wen como Chun-Li. No he vuelto a ver esta película desde su estreno en el cine ni pretendo tampoco, pero a mí al menos me gustó y no me parece que merezca ser considerada una de las peores películas de todos los tiempos, si al menos parecía que Raúl Julia (enfermo y todo) lo estaba disfrutando, y ese entusiasmo fue capaz de traspasármelo a mí al menos. ¡Cómo reía y volaba Julia-Bison por el precario set! Y el final, semejante a una convención rasca de cosplay con todos los actores reproduciendo las poses caraterísticas de sus personajes… ¡impagable!

A estas alturas hemos visto que hay tres maneras de llevar al cine adaptaciones de cómics o videojuegos (y esto corre también para obras de teatro y novelas). La primera es la más descarada, utilizar el nombre o la marca y hacer algo vagamente basado en eso como fue el caso de la primera Resident Evil o Doom (dirigida esta última también por Bartkowiak). La segunda es tratar de dar un cuerpo coherente a un material más o menos refractario en lo que a la transición de un medio a otro se refiere, Street Fighter: Ultimate Battle o cualquier o la trilogía de X-Men son claros ejemplos de esto. Y la última forma es la implementada por Robert Rodriguez con Sin City y luego llevada a la perfección por Zack Snyder: el traslado casi exacto del material referenciado. Claro que para que esto resulte tienen que ser obras que nos gusten o no posean un alto grado de coherencia interna y que aúnen una ética a la estética, como es el caso de la fascista 300.

Claro que además hay distintos grados en cada una de estas fórmulas. Las películas de Spider-Man son más fieles al material original que las de los X-Men, por ejemplo. Y Street Fighter: Ultimate Battle, pese a todas sus falencias, es infinitamente superior en lo que a esto se refiere a la hora de ser comparada con The Legend of Chun-Li.

Partamos por la elección de la actriz para el papel principal. Como ya dije más arriba la Chun-Li de Street Fighter: Ultimate Battle fue interpretada por Ming-Na, actriz que pese a ser críada de niña en los EE.UU. nació en China, de padres chinos. La Chun-Li de ahora es interpertada por Kristin “Lana Lang” Kreuk, hija de padre de ascendencia holandesa y madre china. Pero esto no es problema ya que la Chun-Li de Kreuk no es 100% china, y es aquí dónde comenzamos a alejarnos del concepto original de Street Fighter dónde cada uno de los luchadores es una suerte de personificación del país mismo que representan, sin mestizajes ni nada por el estilo. Y no me queda claro si la Chun-Li “oficial,” la de Capcom o las películas animadas o los cómics de Udon es 100% china o no, pero lo que sí sé es que Kreuk no se ve lo suficientemente china para representar a Chun-Li, period.

Y sobre la historia…

La película comienza con Chun- Li rememorando su experiencia como aspirante a concertista en piano en Hong Kong, dónde se ha mudado con su familia desde San Francisco. En Hong Kong, Chun-Li complementa sus estudios de piano con el del Wushu que le enseña su padre, Xiang, un hombre de negocios experto en artes marciales, por supuesto. Y entonces, una aciaga noche, la familia es atacada en su hogar por el maloso Bison y sus esbirros. Xiang les hace frente hasta que Balrog inmoviliza a Chun-Li obligándolo a rendirse. De esta forma se llevan a Xiang, la madre de Chun-Li intenta detenerlos y recibe un puñetazo de Balrog. Sí, es la versión suavizada del Capítulo 3 de Kill Bill: El Origen de O-ren.

Años después del secuestro de su padre, Chun-Li es una talentosa concertista de piano (¿a quién se le ocurrió esto y porqué?) y al final de un concierto recibe un pergamino en chino antiguo el cual lleva a una anciana para ser descifrado y que le dice debe buscar a un tal Gen en Bangkok, así que nuestra heroína parte a Bangkok, encuentra a su Obi Wan Kenobi, intenta rescatar a su padre que es asesinado por Bison, se alía con los agentes de la Interpol, pelea con la hija lesbiana de Bison y con Vega que es interpretado por Taboo de los Black Eye Peas, otra curiosa elección de casting ya que Vega es un vanidoso que usa una máscara, no para proteger su identidad sino su “bello” rostro y Taboo no se caracteriza por ser muy agraciado que digamos. Con Will.I Am. en el rol de Wraith en Wolverine Origins cabe preguntarse en que película va a aparecer Fergie, que es la única de los BEPs que vale la pena ver. Incluso ella hubiese sido una mejor Chun-Li que Lana Lang, ¿por qué no si Bison es irlandés y Vega Taboo?

Street Fighter: The Legend of Chun-Li es una película totalmente innecesaria que a fuerza de usar nombres asociados con los personajes de Street Fighter se cuelga de la popularidad de esta franquicia para llevar gente al cine sin ningún respeto por los personajes, ni por los espectadores. En ese sentido la camp Street Fighter: Ultimate Battle le pega diez mil Senretsu Kyakua a esta versión estilizada pero estéril.

¿Conclusión? Cuesta aceptar que la versión más fiel llevada a la pantalla grande de Street Fighter sea en la película City Hunter de 1993 con un Jackie Chan travestido. Creepy.

Written by Amo del Calabozo

March 9, 2009 at 3:29 pm

Posted in Películas, Reseña

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