El Calabozo del Amo del Calabozo

Cultura pop

X-Men Origins: Sabretooth #1

Existe un dicho que asegura que la talla de un hombre se mide por la grandeza o número de sus enemigos y esto nunca ha sido más cierto que en los cómics de superhéroes. Recuerdo un documental dónde Stan Lee decía algo así como que los superhéroes eran fáciles de crear, una vez diseñados se quedaban más o menos iguales mes a mes, cómic a cómic. Pero los supervillanos eran otra cosa, Lee, Kirby y otros de los grandes nombres que cimentaron las bases del cómic de superhéroes en Marvel debían crear villanos que dieran la talla ya fuese en grandeza o número semanal y supongo que hasta diariamiente. Y lo más difícil de esto era que el supervillano era creado expresamente para enfrentar la derrota, y para utilizarlo de nuevo debía regresar más letal y más preparado en un continuo upgrade que el héroe por lo general no necesitaba.

Podríamos concluir que los supervillanos han estado sometidos a una presión evolutiva mayor que la del superhéroe y esta es la razón que finalmente los ha hecho mucho más interesantes y complejos al punto de llegar a un Dark Reign en Marvel o una Final Crisis en DC dónde no estámos del todo seguro que los malos hayan perdido del todo.

Mención aparte merecen los supervillanos que en esta verdadera lucha darwinista del más fuerte logran salir del charco primordial de los secundarios para convertirse en el némesis del superhéroe o, parafraseando a uno de mis poetas favoritos: en “su otro yo tenebroso”. Es así como de entre una plétora de villanos con temas totémicos surgió uno que nada tenía que ver con estos pero que terminó siendo la contraparte de Spider-Man, el Green Goblin. Misma razón por la cual el Joker es indiscutidamente “el” villano de Batman así cómo Lex Luthor lo es de Superman, Loki de Thor y Sabretooth de Wolverine. Villanos que odian con absoluta dedicación a los héroes pero que también saben que los necesitan, que sin ese odio y ese desafío por destruirlos sus propias vidas carecerían de sentido y propósito.

X-Men Origins: Sabretooth#1 a cargo de Kieron Gillen en historia, Dan Panosian en arte e Ian Hannin en color demuestra de manera ejemplar lo anteriormente dicho con un villano que, cómo pocos, ha llegado a identificarse con su némesis superheróico a tal punto que para la versión fílmica al parecer serán presentados como hermanos (la intención original era que fuesen padre e hijo pero cómo Claremont alarga tanto los danglers sus personajes siempre terminan con orígenes diferentes a los planeados).

Ya en un post anterior establecimos la causa mnemó-genética (por llamarla de alguna forma) de la rivalidad de Sabretooth y Wolverine, pero en un nivel más personal hay otra historia y otras razones, las cuales sin ser novedosas son expuestas de la forma más concisa que he visto hasta ahora. Con el inminente estreno de X-Men Origins: Wolverine, éste cómic es la guía perfecta para quien no conozca el yo y las circunstancias de Sabretooth que, al parecer, no puede explicarse ni existir sin la presencia de Wolverine pese a haber comenzado su carrera como un villano de Iron-Fist.

Sólo me queda especular en cuanto a la libertad creativa que pueda haber tenido Gillen a la hora de contar esta historia de origen que si bien no es una precuela de la película, supongo tiene el peso extra de contar también una historia que deje bien en claro de quién es enemigo Sabretooth y porqué, además de incorporar los elementos ya establecidos por otros autores en esta extraña relación de adversaria camaradería psicopática por parte tanto de Logan como de Creed.

Gillen construye su historia a partir de uno de los recuerdos de Sabretooth que ahora podemos confirmar como verídico y no uno de esos implantes falsos a los que supuestamente habían sido sometidos él y Logan. Este recuerdo gira en torno a la infancia de Creed y nos mostraba a un pobre niño atado con una cadena como un perro, al que arrancaban los colmillos con unas pinzas. Ahora sabemos la razón de esto e incluso podemos justificarla hasta cierto punto. El indefenso niño ya no parece tan indefenso y se agradece que Gillen no quiera contarnos una historia que apiade nuestros corazones y nos haga entender porqué razón Sabretooth es tan malvado. Victor Creed es un sociópata que se deleita en torturar y matar, principalmente mujeres, y no parece haber historia alguna que justifique tal comportamiento. Victimizar a un victimario es una de las peores rutas a seguir en esta clase de historia y Gillen rápidamente se mueve de ahí para contarnos los inicios de la rivalidad de Sabretooth con Logan.

Ocho páginas de Sabretooth y veintidós de Sabretooth / Wolverine, eso es lo que nos entrega esta historia que más que la de Victor Creed lo es de su relación con Logan en ese afán de explicar al villano enteramente por su rivalidad con el héroe. Y si bien Wolverine opaca a Sabretooth durante el resto del cómic, Gillen nos proporciona una explicación convincente y razonable dentro de los parámetros establecidos por la coherencia interna de los personajes: Creed ve en Logan al hermano a quien asesinó “jugando” por negarle un trozo de pastel de cumpleaños y sus enfrentamientos con él en cada uno de sus propios cumpleaños son sólo eso, un juego. Cómo dice Sabretooth al final de la historia: “Esto no es pelear. Esto ni siquiera es matar. Esto es solo jugar”.

Para finalizar recordemos que Logan mató finalmente a Sabretooth el año pasado, razón por la cual se vio obligado a celebrar su último cumpleaños con Spider-Man (Amazing Spider-Man Extra! #02). Sería interesante que ahora sea Wolverine quien persiga a Spidey cada año para obligarle a irse de copas con él y trenzarse a golpes con desconocidos. Pese a que en la historia de Zev Wells y Paolo Rivera no hay mención a ello, yo no dejo de pensar que Logan extrañará al único “amigo” que jamás olvidó saludarlo para su onomátisco.

Written by Amo del Calabozo

February 17, 2009 at 4:28 pm

Posted in Wolverine, X-Men

Tagged with , ,

%d bloggers like this: