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Batman #686: Whatever Happened to the Caped Crusader?

En el documental Look, Up in the Sky: The Amazing Story of Superman, el editor Mike Carlin señala: “el mundo había tomado por sentado a Superman, por lo que literalmente dijimos ‘mostrémosles como sería el mundo sin Superman”. Y este mundo, con cuatro personajes distintos asegurando ser de alguna manera Superman me cautivó y me trajo de vuelta a los cómics de superhéroes que había abandonado durante años. Lamentablemente el verdadero Superman regresó y la diversión, para mí por lo menos, se terminó en cuanto a los títulos de Superman respecta. No volví a comprarlos ni coleccionarlos ni leerlos, no porque me sintiera estafado ya que todos sabemos como son las muertes en los cómics de superhéroes, sino porque los otros supermanes me parecían infinitamente más interesantes que el original. Todos ellos continuaron existiendo y protagonizando otras aventuras y cómics, pero ya no era lo mismo. Sin la prescencia fantasmática de Superman, sin ese manto de duda flotando sobre sus cabezas, estos personajes dejaron de ser interesantes.

El arco argumental iniciado en Batman #686 Whatever Happened to the Caped Crusader?, recupera para mí esa magia que tuvo Reign of the Supermen! Es un cómic-funeral de esos que hemos hablado antes, pero siendo Neil Gaiman el guionista uno esperaba algo muy distinto al funeral de Superman o de la Avispa, y por suerte Gaiman no decepciona nuestras expectativas. Ahora bien, todos estamos enterados de la particular muerte de Batman, la Sanción Omega o en palabras de Darkseid: “La muerte que es vida”. Una muerte que en sí es la perfecta excusa para un año entero de Elseworlds ya los rayos de energía de Darkseid transportan a su víctima hacia una interminable sucesión de vidas “peores” que la original. Posiblemente esto sería un castigo para algunos personajes más débiles de caracter pero para Batman que es el superhéroe más torturado y tortuoso del cómic (con Wolverine haciéndole la pelea), esto no es más que otro desafío, y siendo además el detective que es sabemos que logrará encontrar al forma de librarse del suplicio de Darkseid tarde o temprano.

Pero pese a que la Sanción Omega envíe al individuo hacia otras vidas alternas, deja en el mundo de origen un cadáver muy real, un cadáver que debe recibir sepultura y ser velado y llorado como ocurre en esta historia de Gaiman y Kubert de enrarecida cualidad onírica dónde un personaje puede ser muchas versiones del mismo personaje y dónde nadie salvo el soñador se percata de qué algo no está bien pese a lo familiar que parece todo. Esto es evidente desde la primera viñeta que nos muestra una Gotham que es familiar y extraña a la vez tanto para nosotros los lectores como para el mismo Batman que está precenciando los hechos como el Scrooge de Dickens, en compañía de quién sabe qué fantasma del pasado, presente o futuro.

Selina Kyle, alias Catwoman es una de las primeras en hacer arribo al bar de mala muerte en Crime Alley dónde es velado el cuerpo de Batman que se ve en mucho mejor estado que el cadáver momificado de cuencas vacías y dientes a la vista que Superman acarreaba en brazos en Final Crisis. Es recibida por Alfred, quien le indica a que lado tomar asiento. The Red Hood permanece de pie a la derecha, a la izquierda podemos ver una pareja y un hombre de sombrero mientras que sentado en primera fila hay un extraño personaje de curiosa chaqueta con la cabeza gacha. La pareja bien podrían ser los padres de Bruce Wayne o al menos esa impresión dan. Pero los padres de Batman están muertos, ¿y qué? También lo está Joe Chill como la misma Selina le hace notar a su llegada.

A continuación arriba un Two-Faces muy similar a su versión de Batman: The Animated Series y le siguen otros personajes que parecen estar en la continuidad normal y otros no, porque hay un Joker que pareciera ser el de los cómics que luego se convierte en el Joker de la serie animada, acompañado por Harley Quinn por supuesto. Y también es posible ver al Oliver Queen de Dark Knight Returns, y la Selina que vimos llegar y que conversa con un Edward Nygma que dice llamarse Riddle Man y no The Riddler, se convierte luego en una versión más vieja de ella misma con canas en sus cienes y un vestido negro diferente al que estaba usando algunas viñetas atrás. Y esta Selina se para junto al ataúd abierto y relata a los presentes las circunstancias en que conoció a Batman, y cómo murió finalmente por causa de ella. Una muerte que al Batman que observa todo desde el más allá le parece muy familiar, con la salvedad que es la muerte de Robin Hood y no la suya.

Aquí hago un breve paréntesis para citarme a mí mismo hablando de la continuidad: “¿A quién le importa la continuidad en los cómics de superhéroes cuando ésta cambia semana por medio con una nueva crisis guerra secreta en las tierras infinitas (…) Si una historia es buena deberá sostenerse por sí sola independiente de la continuidad. Cuando Morrison se hizo cargo de los X-Men dijo que él no trabajaba con la continuidad, pero tampoco “contra” ella.”

Gaiman y Kubert están trabajando sin tener en cuenta continuidad alguna, pero al igual que Morrison propuso no trabaja contra ella tampoco y la usan a su favor de manera magistral.

Al relato de Selina le sigue el de Alfred que propone una versión diferente y contradictoria de la muerte de Batman junto al porqué de la existencia de los coloridos villanos de Gotham y la revelación de que él era el Joker. Algo que el Batman vivo-muerto cual gato de Schrödinger considera ridículo, sobretodo cuando el verdadero Joker está sentado ahí entre todos los amigos y enemigos de Batman que han atendido su funeral.

Al final vemos la sombra de Batman y la de una mujer que podría ser su madre, como bien podría no serlo. De cualquier forma lo sabremos en Detective Comics #853 dónde concluirá esta historia que sigue aplicando la metatextualidad y desconstrucción morrisoniana, pero ahora con esa rica cualidad onírica y mágica que Gaiman tan bien maneja.

Y si bien hay un guiño a él en un cartel con una máquina de escribir (así también como a Aparo) es una lástima seguir viendo esa frase “Batman created by Bob Kane” que ignora por completo a Bill Finger. Es de esperar que algún día se subsane esto ya que todos los lectores aplicados sabemos bien cual es el lugar que merece Finger.

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Written by Amo del Calabozo

February 15, 2009 at 11:46 pm

Posted in Batman, Reseña

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