Archive for the ‘Reseña’ Category
Alucinaciones TXT: Los 12 cuentos finales que leí el 2012 y que recordare si el mundo se acaba
por Gabriel Bornes
Hace unas semanas llegó a mis manos, Literatura Fantástica para el Siglo XXI, editado por Luis Saavedra y publicado por Puerto de Escape el año 2007. Siempre había querido leerlo pero las circunstancias no habían sido favorables. Pero ahora con “el fin del mundo ad portas”, los astros se han coludido para que pueda terminar de leer este texto de veinte relatos de autores como Alberto Rojas, Sergio Alejandro Amira, Francisco Ortega, Jorge Baradit, Sergio Meier, Tito Matamala y otros más.
Y el asunto que con cinco años de atraso leo esta antología que me ha dejado perplejo, y la razón es que Alucinaciones.TXT, valga la redundancia, realmente me ha hecho alucinar con algunos textos que me han dejado gratamente sorprendido.
Así que empecemos con este rodeo y veamos que ocurre con este libro que en su momento fue uno de los proyectos editoriales más ambiciosos en la literatura fantástica chilena.
Overflow, de Carlos Gaona: Relato ciberpunk con el estilo narrativo característico de este género que me gustó bastante. No sabía nada de Carlos Gaona antes de esto, pero me gustaría poder encontrar más material suyo pues los personajes de Gaona son creíbles. Si son mediocres, lo crees y si son “ciberflaytes”, también. El final es algo flojo para mi gusto, pero aún así es una buena historia que cumple, aunque algunos pueda hallarla similar en el aspecto tecnológico a la película Días Extraños de 1995.
Reflejos, de Pablo Castro: Esta fue una de los cuentos que más me llamaron la atención; el viaje literario tuvo un despegue suave, un vuelo sin problemas, aunque para mi gusto el aterrizaje, o sea el desenlace, pudo haber sido mejor. Pero la historia se sostiene muy bien e incluso cinco años después es creíble por las descripciones que hace Castro de los personajes y su entorno y como la “sociedad” ha decaído moralmente, o simplemente se ha sacado la máscara de buena para mostrase tal como es.
La Conquista Mágica de América, de Jorge Baradit: Este cuento no solo es bueno, sino que es buenísimo. La descripción y la narración que hace tienen tanta fuerza que uno realmente se pregunta si algo así pudo haber ocurrido, y eso es algo positivo en cualquier autor. Así La Conquista Mágica de América (que sirvió de base para la novela infantojuvenil del autor, Kalfukura) es una lectura fantástica que en mi opinión solamente tiene puntos altos.
El Martillo de Pillán: O por qué Chile es un gran país literario
por Gabriel Bornes
Cuando tuve este libro en mis manos me habré demorado un día en leerlo, pues sus 230 páginas de historia pasaron ante mis ojos con mucha rapidez mientras analizaba cada detalle, desde las relaciones entre los personajes, los motivos internos del protagonista y el ambiente donde se desarrollaban.
Si bien Chile es considerado un país tercermundista, siempre me he sentido orgulloso de él, aunque a veces viendo la televisión abierta, los gobernantes que hemos tenido, o tenemos, ciertas actitudes nacionales, algunos escritores y editoriales varias, me hacen el preguntarme el por qué de ese sentimiento. Y la verdad que a pesar de nuestros defectos tenemos un gran potencial que no utilizamos.
Así muchos se olvidan del norte, el sur y por sobre todo del verdadero espíritu literario de nuestro país, con historias sobre mineros, mapuches, rapa nuis, marinos, pescadores y muchas cosas más, como nuestros mitos y leyendas las cuales nos dan infinitas posibilidades de narraciones en un ecosistema literario que de cuidarlo, respetarlo y nutrirlo podría autosustentar nuestra imaginación cultural sin problema alguno.
En el caso de Martín M. Kaiser, autor de la novela El Martillo de Pillán de editorial Forja, se percibe ese potencial auténtico, de la misma forma que en El Austronomicón de Pedro Díaz Cartes (en una reseña anterior), en la que las ganas, el respeto y la humildad de hacer algo genuino tanto para sí mismos como para el lector, me lleva a seguir teniendo esa sensación de que podemos tener una verdadera cosmogonía literaria.
De esa forma Pillán, su martillo, Lientaro, Curimán, el Trauko y todo el elenco de personajes de la novela de Martín M. Kaiser, nos muestran una época en que las personas estaban unidas a su tierra y luchaban a brazo partido por mantenerse en ella, tanto contra otros pueblos humanos como contra criaturas sobrenaturales y en el intertanto entretenernos y hacernos soñar con un Chile pasado del cual sentirse orgullosos. Read the rest of this entry »
Godzilla: you have to be %$@#ing kidding me!

Nada me deja más satisfecho que cuando un libro, un cómic o una película entrega lo que promete (y si entrega aún más, pues mucho mejor pero tampoco nos pongamos tan exigentes). Esta premisa que parece sumamente básica casi nunca se cumple (Sucker Punch es claro ejemplo de ello) así que no es un logro menor que un cómic como Godzilla: Kingdom of Monsters #1 lo deje a uno satisfecho tras su lectura.
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The Walking Dead

Como cualquiera que lee CBR o Newsarama sabía que se estaba haciendo la adaptación televisiva de The Walking Dead hace mucho pero no fue sino hasta que vi los anuncios en FOX que le presté atención al asunto y me dije: “esta serie tengo que verla”. ¿Y qué ocurrió? Que casi como todo lo que pasan por la tele, me lo perdí. Eso de depender de días específicos y horarios para ver lo que uno quiere, sin mencionar los comerciales, es algo que parece tan pero tan anticuado como sentarse a contar historias junto a una fogata, aunque esto último no deja de tener su gracia… Whatever, descargé y vi los dos primeros pisodios y escribo esto mientras espero a que baje el tercero. ¡Y al carajo con FOX!
Qué tengo que decir sobre la serie entonces, pues lo primero que nunca he leído el cómic en que está basada. La razón es que, para mí por lo menos, los zombies no son algo que me parezca atractivo de ver en viñetas (salvo que se mezclen con otros géneros como el de superhéroes). Si bien estamos de acuerdo que Lovecraft trabajó el “zombie angle” en su obra y que Richard Matheson en Soy Leyenda estableció varios de los tópicos más utilizados, es el cine el que ha definido y popularizado el género y es ahí dónde me parecen algo medianamente interesante. Y lo que he visto de The Walking Dead hasta ahora me parece bien, no tengo idea que tan fieles estarán siendo al cómic y seguramente hay muchos blogs dónde estarán comentando justamente eso, pero a mí eso es algo que no me interesa.
Lo primero que me llamó la atención del primer episodio fue la escena del protagonista despertando en un hospital que obviamente me recordó a 28 Days Later, y cómo no he leído el cómic quize inmediatamente saber a qué se debía la coincidencia. Y resulta que se debe a eso según los entendidos ya que tanto el primer número del cómic como la película salieron en fechas similares y ambos estarían “homenajeando” a la clásica novela de John Wyndham El día de los trífidos (llevada al cine en 1962). Nota aparte: In the Mouth of Madness de John Carpenter (una de las películas lovecraftianas mejor logradas a la fecha) también viene a la memoria en esto del paciente de un hospital que de pronto descubre que the end of the world as we know it aconteció mientras estaba hospitalizado.
Strange Tales II #1

A Timothy Callahan de CBR le encantó la historia de Rafael Grampa en Strange Tales II #1, tanto así que escribió una larga columna como esas que yo solía escribir en la época dorada del Calabozo. “Son ocho páginas de dolor y pathos y belleza, y no sólo es una de las mejores historias en cómic del año, sino que puede que sea la historia de Wolverine perfecta”, dice Callahan. ¿Estamos de acuerdo con él? Yo no estoy del todo seguro, pero su entusiasmo es contagioso.
Y no es que no esté seguro sólo por llevar la contra, sino porque me gustó mucho más la historia de Gene Yang con color de Thien Pham.
Uno de los defectos de estos comics-antologías es que las historias, tal y como Callahan señala, suelen recurrir a chistes fáciles, “gags” tipo club de la comedia que no suelen ser muy graciosos y que duran lo que la sonrisa que provocan en el rostro. Y en este número hay varias de esas, como aquella dónde Magneto se ofrece como heraldo de Galactus, o la del Watcher-impostor, o el patético Wolverine adicto a los hot-dogs, o el Kraven que secuestra una chica para ir al baile… Ya ven por dónde va la cosa.
Debido a lo anterior es justamente que las historias de Grampa y Yang sobresalen sobre el resto. Grampa usa a uno de los personajes más populares de Marvel (y los cómics de superhéroes en general) mientras que Yang opta por usar al hijo de un villano no de cuarta, sino quinta o sexta categoría. Y al elegir extremos tan opuestos se corren riesgos similares, por un lado la dificultad de contar algo “nuevo” de un personaje tan sobreexpuesto, y por el otro el de contar algo interesante con un personaje que no le interesa a nadie. Y ambos lo logran, magistralmente y en extremos opuestos pero complementarios. Read the rest of this entry »
Atomic Robo Volume 1
Poniéndome al día con mis lecturas pendientes llegué a Atomic Robo de Brian Clevinger y Scott Wegener. Esta mini-serie de Red 5 Comics cuenta con seis números publicados entre octubre del 2007 y marzo del 2008. Fue nominada en la categoría “Mejor Serie Limitada” de los Eisner Awards, premio que fue otorgado a The Umbrella Academy. Estos primeros seis números fueron recopilados en el TPB Atomic Robo Volume 1: Atomic Robo and the Fightin’ Scientists of Tesladyne. El segundo volumen, Atomic Robo and the Dogs of war ya está disponible en TPB, pero aún no ha caído en mis manos.
First things first, en la portada de Atomic Robo #1 dice “Del creador de 8-bit Theater y Nuklear Age“, las que me sonaban tanto como Atomic Robo, o sea: nada. Pero para eso está Internet y pronto estuve en condiciones de decir que Nuklear Age es una novela que parodia los cómics de superhéroes contando las aventuras de Nuklear Man y su sideckick que de buenas a primeras parecen calcados al Hombre Radioactivo y el Chico Isótopo. En cuanto a 8-bit Theater, éste es un sprite comic lanzado por Clevinger in marzo del 2001 que da tema para otro post.
Del co-creador de Atomic Robo, Scott Wegener, no pude averiguar mucho salvo que dentro de los cómics que le gustan están Powers, Hellboy y B.P.R.D., lo que es más que evidente tras contemplar el arte de este cómic.
Y sobre Atomic Robo itself, pues es un robot creado por Nikola Tesla en 1923 y dotado de “inteligencia automática” que a cambio de realizar una misión secreta durante la Segunda Guerra Mundial obtiene estátus legal como humano y ciudadano norteamericano. Robo está a cargo de Tesladyne Industries y los Action Scientists, un grupo de científicos-aventureros a cargo de lidiar e investigar emergencias inusuales como hormigas gigantes en Nevada o pirámides móviles en Egipto.
No sólo el arte de Wegener está influenciado por Mignola, sino que la historia en sí tiene un aire muy a lo Hellboy y B.P.R.D. con grandes reminicencias en el primer número a The Amazing Screw-On Head, un one-shot de Mignola del 2002 convertido en piloto animado por el Sci-Fi Channel el 2006. El Bureau de investigación y Defensa Paranormal es reemplazado por Tesladyne Industries, Abe Sapiens, Liz Sherman y los otros operativos por los Action Scientists y el propio Hellboy por Atomic Robo con quien comparte varias características. Ambos son octogenarios, ambos prefieren la acción y la violencia por sobre las palabras, ambos son líderes, ambos combaten científicos locos nazis y al propio Rasputin y por último, ambos son sumamente humanos pese a no serlo.
Astonishing X-Men: Xenogenesis #1

Astonishing X-Men es un título que ha estado algo desconectado de la continuidad Marvel debido, en una primera instancia, a la renuencia de Josh Whedon por incorporar elementos de crossovers y arcos argumentales ajenos, y luego a causa de los considerables retrasos entre un número y otro. Estos retrasos se han mantenido luego que Warren Ellis asumiera como guonista y finalmente han trabajado a favor de Astonishing X-Men al hacer que derive en una continuidad aparte que refleja ciertos eventos del universo principal, pero sólo aquellos que le son útiles.
El anterior arco argumental de Ellis me aburrió bien temprano y abandoné el título por lo que no tenía grandes expectativas con esta miniserie, tal vez por eso me satisfizo tanto, aunque gran parte de la culpa recae en el arte de Kaare Andrews y el color de Frank D’Armata. Andrews no es un tipo ajeno al título ya que anteriormente dibujó Astonishing X-Men: Ghost Boxes #2. En Marvel no es un tipo que haya destacado mucho, salvo por su Spider-Man: Reign que además escribió, pero en mi opinión debería ganar más notoriedad ya que es lejos mejor que (inserte nombre aquí, de preferencia el de Greg Land).
Además del arte, otra de las fortalezas de Astonishing X-Men: Xenogenesis #1 es su reducido cast (en lo que a mutantes se reifere, menos es muchas veces más). Tenemos a Storm (luciendo nuevamente su mohicano ochentero just for the sake of it), Cyclops, Emma, Bestia y Wolverine & Armor que recuperan en cierta forma la dinámica Logan-Jubilee. Parece que por fin Ellis sabe cómo deben hablar los personajes, porque éste es un cómic al estilo Bendis con mucho blabla pero que sirve para resaltar las distintas personalidades de los X-Men, eso apoyado por Andrews que sabe cuando aportar mayor expresividad a los rostros de los usualmente planos personajes Marvel mediante la caricatura.
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Avengers #1

Un viajero del tiempo aparece en medio de una reunión con una advertencia: los protagonistas deben viajar al futuro para arreglar un gran problema relacionado con sus hijos, hijos que aún no tienen por cierto. ¿El final de Back to The Future? Nope, Avengers #1 porque en vez del Dr. Emmett Brown tenemos a Kang y en vez de a Marty McFly y su novia, a la nueva encarnación de los Vengadores. Y en cuanto a los futuros hijos, uno parece ser el crío de Luke Cage con Jessica Jones mientras que los otros aparentan ser la descendencia de Thor, Iron Man, alguno de los dos Capis y Hawkeye.
Bendis ha demostrado antes su preferencia por el cine ochentero, como aquella cita a Los Cazafantasmas en los Dark Avengers. Pero entre una cita y el argumento completo de una película hay mucha diferencia. En todo caso no me quejo, está bien, es parte de las reglas del juego y el primer arco argumental de los Vengadores será a todas luces Back to The Future II meets Future Imperfect, porque al final de Avengers #1 aparece un Hulk muy similar al Maestro. Sólo por ese final seguiré leyendo (a quien quiero engañar, seguiré leyendo de cualquier forma sobretodo si en el próximo número van a pelear con Wonder Man).
Mención aparte merecen esas dos páginas con las caras de un montón de frikis que enviaron sus fotos a IAmAnAvengers.com. La mayoría de esos sujetos dan susto y sólo hay una mina medianamente atractiva, la que está abrazando el cojín de Spidey. ¡Y que risa pensar en cómo deben sentirse aquellos doce a los que les cayó el AVENGER sobre la cara!
Ultimate Enemy #1

Al parecer existió consenso unánime con respecto a lo superlativamente malo que fue Ultimatum en lo que a guión respecta porque el arte de David Finch, que es un tipo bastante competente, estuvo OK y es que lo menos que le podemos pedir a un cómic es que gráficamente se vea bien aunque esté contándonos algo sin pies ni cabeza. Point taken, los cómics de superhéroes suelen no tener ni pies ni cabeza, sobretodo en Marvel y sobretodo si los escribe Jeph Loeb, pero Ultimatum alcanzó cotas nunca antes vistas con un nivel de truculencia del todo gratuito. El mejor ejemplo de esto fue el pobre de Blob, un tipo más bien inútil que se hacía pasar por modelo de pasarela por chat y hubiese deseado ser mejor padre para Firestar el cual es convertido por Loeb en un monstruo caníbal que mientras devora el cadáver de Wasp dice frases tan tontas y cliché como: “sabe a pollo”. Si el universo Ultimate había llegado a transformarse en eso pues sin lugar a dudas había que reestructurarlo. ¿Era la mejor forma hacerlo mediante un cataclísmo bíblico y matando a la mitad de los personajes? La verdad eso no importa, cualquier solución hubiese sido válida en la medida que contase con una buena historia detrás y ese ciertamente no era el caso de Ultimatum. De todas maneras tal vez haya sido un acierto entregarle a Loeb la misión de colocar los últimos clavos en el ataúd dentro del cual él mismo puso a gran parte de los personajes de Ultimate con su run en The Ultimates 3.
Como ya dije antes, casi cualquier cosa que viniese después de esto seguramente sería buena, y lo ha sido. Ultimate Enemy #1 de Bendis, Sandoval y Bonet es clara prueba de ello, un cómic que se lee en dos minutos pero al que vale la pena volver varias veces sobretodo por el arte de Rafa Sandoval que es un tremendo dibujante. Y para ser Bendis este es un número bastante descomprimido y las páginas con mayor cantidad de diálogo son simplemente memorables. Cuando Ben Grimm llega a visitar a Sue Storm y ella se el arroja al cuello pensé “¿por qué en vez de seguir los mismos caminos que en UM original no hicieron a estos dos novios?” y eso es justamente lo que Bendis nos lanza a la cara unas viñetas después. Bueno, no que sean novios pero si tenemos a Ben manifestándole sus verdaderos sentimientos a Sue “ahora que Reed está out of the picture”. De cosas como esta debería tratarse el universo Ultimate, además de la Widescreen action de los primeros Ultimate X-Men y The Ultimates (no, nunca leí Ultimate Spider-Man).
Si bien perdieron el norte durante un tiempo, Marvel por fin está haciendo las cosas bien con el Universo Ultimate y Ultimate Enemy es un título que sin duda seguiré hasta su conclusión.
La Infinita Saga del Infinito

Introducción
El tiempo es un bien cada vez más escaso para mí, razón por la cual no pude tener un artículo inédito para el presente número del Calabozo del Androide.
–¡Tú también, hijo mío! –exclamó melodramáticamente el Sr. Editor parafraseando a Julio César al ser apuñalado en las escalinatas del senado por Brutus.
–¿A qué te refieres? –le pregunté intrigado.
–Luis Saavedra y Gabriel Álvarez tampoco llegaron con nada –me respondió él.
–Bueno –dije yo–. ¿Que tal si tomamos el artículo sobre La Saga del Infinito que escribí para el Fobos #17 (una época en la que gozaba de tanto tiempo libre que hasta me permitía escribir mamotretos como este por pura ñoñería), le hago una pequeña revisión y le agregó aquel epílogo que narizotas no me dejó publicar por falta de espacio?
El Sr. Editor estuvo de acuerdo y aquí me tienen, presentando una vez más la Infinita Saga cósmica de Jim Starlin, compuesta por El Guantelete del Infinito, La Guerra del Infinito, La Cruzada del Infinito, El Abismo del Infinito y el preludio, The Thanos Quest. Antes de adentrarnos en los hechos acaecidos en esta macrosaga considero imperioso hablarles sobre los orígenes de quien es, para este humilde servidor, el más interesante y complejo personaje de Marvel y protagonista absoluto de La Saga del Infinito: Thanos de Titán. Read the rest of this entry »
Batman vs The Beatles
Muerto… ¡Hasta probar lo contrario!
Antes de adentrarnos en el encuentro que da título a estas líneas debo hablarles de un sujeto llamado Julius Schwartz, editor emérito de la DC considerado hasta el día de hoy cómo uno de los gigantes de la industria del cómic. Pues bien, una de las especialidades de Schwartz consistía en la elaboración de portadas que describieran a los personajes en situaciones tan inusuales que fuera imposible para el lector no adquirir un ejemplar. Para esto Schwartz solía pedirle a uno de sus artistas estables –generalmente Murphy Anderson– la misión de dibujar una portada que fuera un reto para los potenciales compradores, tanto en el plano visual como el mental. Una vez culminada esta tarea, Schwartz asignaba a un escritor para crear una historia en torno a la portada. En el Calabozo del Androide no tenemos idea si este fue el caso para la aventura de Batman que en esta ocasión nos atañe, de cualquier forma el concepto del “Dúo Dinámico” enfrentándose a los Beatles –o por lo menos a una banda casi idéntica a los chicos de Liverpool– es sin duda digno de ser comentado.
Al momento en que esta historia, titulada Dead…Till Proven Alive! se publicó la inminente separación de los Beatles ya era vox populi. Durante éste periodo, DC estaba intentando desesperadamente conquistar el “mercado juvenil”, el segmento de lectores de cómics que usualmente prefería el material publicado por Marvel. Aunque es poco probable que Julius Schwartz y su equipo (algo entrados en años) fueran fans de los Beatles es obvio que contaban con que sus versiones del afamado grupo le arrebataran algunos lectores a la casa del trepamuros.
La historia de Dead…Till Proven Alive! se basaba en la teoría de “Paul está muerto” El rumor que señalaba que Paul McCartney había muerto siendo reemplazado por un doble comenzó a esparcirse en 1969. De acuerdo con el mito, Paul había abandonado los estudios de grabación luego de una pelea con sus compañeros de banda, sufriendo un accidente automovilístico que le costaría la vida. Los Beatles presuntamente mantuvieron en secreto la muerte de Paul reemplazándolo, tras una conveniente cirugía plástica, con un tal William “Billy” Campbell a quien habían conocido en 1962. Pero como suele ocurrir en toda conspiración no faltaron los iluminados que hallaron las pistas para develar tamaño fraude. Read the rest of this entry »
Kick-Ass #7
Tras uno de los raccontos más extensos de los que tenga memoria -diecisiete meses- hemos llegado con la séptima entrega de Kick-Ass al punto de partida del primer número dónde le estaban electrocutando las bolas al héroe. Siete números en diecisiete meses, amigos, ¡siete números! Estamos todos concientes del tiempo que toma elaborar un cómic pero… siete números en diecisiete meses it’s a bit too much. Anyway, llegamos a la séptima entrega del cómic de Millar y Romita Jr. y el primer arco argumental por fin se va cerrando, ¡diecisiete meses!, disculpen que siga con eso… Respira hondo aconseja Ozmodiar, cuenta hasta diez…
Ya está. Decía que por fin llegamos al número de Kick-Ass cuya última página finaliza con un “to be concluded” y eso es suficiente para hacer de este número algo que valga la pena. Claro que ocurren más cosas. Luego de la emboscada que el bueno de Dave Lizewsky pudo no haber previsto -pero que los “profesionales” Big Daddy y Hit-Girl debieron haber anticipado- parecían no haber muchas salidas, sobretodo teniendo el antecedente aportado por el primer número con un Kick-Ass maniatado y electrocutado. Al menos aquí se respeta la premisa inicial de “superhéroes en el mudno real”, no hay ningún puto desus ex machina que salve a nadie sino cosas plausibles como Hit-Girl usando poliparafenileno tereftalamida hasta en los calzones o Kick-Ass getting his ass kicked hasta reducirle a pulpa. Claro que el hecho que tras la golpiza pueda levantarse e ir a por los malosos es tan poco creíble como la manera en que Hit-Girl destaza miembros como si fuesen de mantequilla, por más placas metálicas e insensibilidad al dolor que tenga Dave tras sus primeras incursiones.
Y la gran revelación de este septimo número -tras diecisiete meses, sí, no me canso de repetirlo- es que Big Daddy era otro fanboy como Dave, financiando sus operaciones mediante la venta en eBay de su valiosa colección de cómics, todos Marvel por cierto. Con tanta golpiza y gónadas electrocutadas, Dave no ha podido todavía reflexionar a là Peter Parker, pero seguramente eso vendrá el próximo número con un: “Big Daddy podría ser yo si no maduro de una vez por todas”. Porque Dave al menos eligió ser Kick-Ass siendo un adolescente y nadie lo obligó, pero Big-Daddy siendo un hombre maduro con trabajo y familia lo dejó todo para vivir como un héroe grim & gritty al estilo Punisher, y lo peor de todo fue haber convertido a su pequeña hija en su action-figure viviente. Patético, realmente patético. ¿Es este el mensaje de Kick-Ass finalmente, Millar? Porque en Big-Daddy veo al mismo prototipo de personaje que son Clyde Wyncham y el papá del mocoso en Marvel 1985, el primero se convierte en el Marqués de la Muerte en las páginas de los 4F y el segundo termina “habitando” en el MU. Se trata del mismo viejo fanboy que se negó a crecer y que deviene al final en personajes de cómics. Si Kick-Ass se niega a seguir ese camino, la serie entera -que finalmente debió llamarse The adventures of Kick-Ass and Hit-Girl- se redimirá ante mis ojos.
¡Y maldito seas Millar!, ¡me dejaste igual de expectante con el final de Kick-Ass que con el de Old Man Logan!
Marvels: Instantáneas de un lector

La primera vez que leí Marvels fue el 2001, en la edición de Vid publicada entre noviembre de 1998 y marzo de 1999. Desde entonces que tenía deseos de escribir algo sobre esta miniserie de Alex Ross y Kurt Busiek de sobra conocida por los aficionados al cómic de superhéroes. Sólo por si acaso, ya que nunca podemos descartar que algún alienígena recién llegado al planeta Tierra esté leyendo esto, cabe mencionar que Marvels fue publicada originalmente entre los meses de enero y abril de 1994 y narra la historia de la entelequia conocida como Universo Marvel desde la perspectiva de la gente “normal”, encarnada en el periodista gráfico Phil Sheldon. El éxito de Marvels permitió a Busiek realizar su muy recomendable Astro City que le ha permitido seguir desarrollando la fórmula de lo que sucede tras el escenario de la gran épica superheroica y como esto afecta a la gente cómun y corriente, aunque sin descuidar a los propios superhéroes y villanos.
Recuerdo la discusión de dos amigos hace un tiempo, uno estaba escribiendo una reseña de Tlön, Uqbar, Orbis Tertius para la revista literaria donde trabajaba. El otro le espetó que escribir sobre Borges era una tarea innecesaria ya que rápidamente se cae en lo que ya han dicho otros. “Te aseguro que lo que yo tengo que decir sobre Borges aún no ha sido dicho”, aseguró el primero. “Todo está dicho sobre Borges, estaba dicho antes que Borges naciera incluso”, aseveró el segundo.
Ahora bien, tengo la certeza que poco es lo que puedo aportar sobre Marvels que no haya sido dicho diez años atrás y mucho menos llegar a la disección cuasi-microscópica que ñoños como Jess Nevlin han realizado de sus títulos favoritos (sí, ya sé que ese “ñoño” ha logrado que le publiquen un libro con sus ñoñeses, pero el vive en la tierra de las oportunidades y yo en la de “vayase a la punta del cerro”, o cómo diría mi abuelo: “andá a peinar calavera”).
¿Cual será el cometido al cual me veré avocado en la presente nota entonces? Pues el de comentar ciertas viñetas, ciertos detalles y personajes que llamaron mi atención sin recurrir a erudiciones ni deconstruccionismo-estructuralismo-posmodernista-de-la-onceava-hora, o al menos eso espero.
Invincible #65

A causa de mi alejamiento de los cómics, la clasura del viejo Calabozo y una serie de hechos poco afortunados pasé de la lectura de Invincible #63 (dónde moría Atom Eve) a la de Invincible #65 (dónde está más guapa y ganosa que nunca). Y me dije, ¡hey!, ¿de qué me perdí? ¿Y de quién es el funeral entonces que está en la portada? Y claro, me había perdido el nº 64 dónde Atom Eve a escasos segundos de morir resucitó, o se reconstuyó, o whatever. Y el funeral de la portada corresponde a Rex Splode, que sí murió, aunque eso fue meses atrás durante la invasión de los Invincibles alternos. Y entonces Ozmodiar me dice: “¡idiota!, ¿acaso ya olvidaste que el tiempo transcurre más lento en los cómics?” Y Ozmodiar estaba en lo cierto, la saga de Conquest que ha tomado cinco meses ha ocurrido en el mundo de Invincible en tal vez cinco horas, y entre The Invincible War, cuando mataron a Rex, y su funeral no deben haber transcurrido más de dos o tres días supongo (me da pereza confirmarlo).
Kirkman en muchos aspectos es bastante apegado a la vieja escuela, y lo demuestra en su sección de correo que el mismo procura contestar. ¡Y vaya si molestó a varios con la “muerte” de Atom Eve! Esa es una satisfacción que pocos medios te pueden brindar salvo el cómic (y las series de TV. en menor medida). Saber que “matando” a tal personaje vas a causar toda clases de reacciones entre los ingenuos que creen que es algo definitivo. A mí me da igual si Atom Eve muere y revive, es fair play en los cómics de superhéroes y algo que está plenamente justificado a nivel argumental de cualquier forma. Y Kirkman además nos asegura que la va a matar en serio en doce números más así que esperemos entonces para crucificarlo, chicos. Lo que me extraña es que prácticamente nadie le eche en cara haber matado a Rex Splode que a mí al menos me caía mucho mejor que Atom Eve. De acuerdo, era tan clon de Gambit como Invincible lo es a partes iguales de Spidey y Sups (con una pizca de Gokú), pero al menos el tipo tuvo una evolución de la cual la misma Atom Eve da cuenta. ¿Qué dices Ozmodiar? ¿Qué Atom Eve también ha evolucionado? Tal vez sea cierto, sólo que es más difícil darse cuenta ya que lo único que hago es mirarle, bueno, ya sabes. Es difícil concentrarse porque la dibujan tan sexy, es como con las películas de los Transformers, Megan Fox hace que me olvide de todo el resto. Como sea, este número además de cerrar la saga de Conquest, se hace cargo de poner en marcha varios sub-plots pendientes (como el de Armstrong Levy y los parásitos alienígenas) e inaugurar algunos nuevos como el malfuncionamiento de los poderes de Atom Eve, la decisión de matar de ahora en adelante y la guerra Viltrumita. Y los dos próximos números estarán dedicados al personaje que mejor me cae de todos: Allen el Alien.
Batman and Robin #1

Ya lo dije antes, a diferencia de cuando DC “mató” a Superman, no me parece que haya existido una razón (o razones) particularmente significativas para “matar” a Batman. Pero lo “mataron”, y tras Battle for the Cowl tenemos el début del nuevo Batman (y Robin) de la mano de la dupla Morrison-Quitely.
Morrison declaró que con Batman and Robin intetaría contar una historia más accesible y menos alambicada a la que nos tiene acostumbrados lo que, a mí por lo menos, me parece un buen acercamiento. Si no va a aplicarse un cambio de timón a Batman, ¿para qué “matarlo” y reemplazarlo con otro personaje entonces? (que cansador esto de poner comillas cada vez que se alude a la muerte de alguien en los cómics de superhéroes). Un enfoque diferente no sólo es deseable sino necesario y como es bien sabido no importa el qué sino el cómo. Tras setenta años de historias de Batman no podemos esperar grandes innovaciones, sobretodo cuando se trata de un personaje que para ser recepcionado correctamente necesita de ciertos elementos que deben estar siempre presentes y sin los cuales Batman no sería Batman. Tenemos la Baticueva, tenemos a Alfred, tenemos a Robin, los criminales extravagantes, el comisionado Gordon, la Batiseñal… ¿Nos falta algo? Oh, sí, Bruce Wayne por cierto, pero contrario a lo que creen los fundamentalistas, Bruce Wayne no es Batman. Batman es un símbolo, recordemos que la palabra “símbolo” proviene del término “simbalon” que fue definido por Platón como “uno compuesto por dos” y que originalmente era la porción de moneda quebrada que un anfitrión ofrecía a su huésped a la hora de marcharse, en tanto que él conservaba la otra parte para que de esta forma los propietarios o descendientes más tarde pudieran reconocerlas. Batman es la reunión de los dos fragmentos de la moneda, para estar completo y existir el superhéroe necesita la parte humana, necesita a Bruce Wayne, Jean-Paul Valley, Terry McGinnis o Dick Grayson. Como símbolo Batman es suprapersonal por lo que el mensaje es claro, cualquiera puede vestir el traje de Batman, pero no cualquiera puede ser Batman. Jean-Paul Valley no estuvo a la altura de la tarea, ¿lo estará Dick Grayson?, ¿lo estará Demian Wayne en algún futuro lejano? Puede que Bruce Wayne no regrese nunca y estemos ante el inicio de lo que será una dinastía de Batmen a la manera de El Fantasma. Es el mismo principio, El Fantasma de Lee Falk era parte de una dinastía heredada de padres a hijos, y finalmente poca duda cabe que Dick Grayson era eso para Bruce Wayne, un hijo. Y en Batman and Robin no tenemos a uno, sino a dos vástagos de Wayne trabajando en conjunto.
The League of Extraordinary Gentlemen Century: 1910 #1
Pese a que ya la había bajado y hojeado recién hace un par de días leí The League of Extraordinary Gentlemen Century: 1910 #1. No tenía apuro ya que tras leer algunas entrevistas y previews sabía más o menos de que iba esta nueva entrega. Me parece que es superior a The Black Dossier (que me aburrió bastante por más Moore que sea) pero inferior a las entregas anteriores.
Puede que The Black Dossier me haya aburrido justamente porque es muy Moore, al menos el Moore engolozinado con tender puentes entre todas las obras de ficción creadas por la humanidad convirtiéndose así mismo en una suerte de Próspero a la manera en que aparece en Ilión y Olympos de Dan Simmons (avatar de la logósfera evolucionada y autoconsciente de la Tierra). Bueno, Moore ya es un Magus hace rato así que esto no es nada extraño. El problema con The Black Dossier es que las apropiaciones y referentes literarios saltan a un primer plano en vez de ser el ruido d efondo ahogando a los personajes y la historia. LoEG: Century 1910 es un back to basics en ese sentido, mucho más moderada pero con el ímpetu experimental del Black Dossier que Moore y O’Neil aparentemente ya no pueden sacarse de encima. Agradezco que el binomio británico no esté repitiendo fórmulas, sería el colmo ya que en teoría no le responden a nadie más que a ellos mismos. Moore lo ha dicho varias veces ya, si sigue con LoEG es porque admira a O’Neil y le interesa trabajar con él además de usar el cómic como vehículo para difundir sus conocimientos mágicos. Es otra forma más de hacer magia, de hecho, que es lo único que parece interesarle al Magus hoy por hoy. ¿Qué otra cosa le podría quedar por hacer en lo que a cómics respecta después de todo?
La duda que me asalta con LoEG: Century 1910 es si acaso el conocimiento previo de La ópera de los tres centavos es crucial o no para un cabal entendimiento de este volúmen. Muchos lectores seguramente se preguntarán porqué cantan algunos personajes y a qué se debe todo eso ya que en el cómic mismo no hay indicación alguna. Las cancionas (con algunas letras adicionales) corresponden a la ya mencionada obra musical de Bertolt Brecht y el compositor Kurt Weill estrenada en 1928 en Berlín. La jugada más contundente en cuanto a genialidad de LoEG: Century 1910 consiste en cómo Moore hace calzar ciertos aspectos y personajes de la obra de Brecht y Weill dentro de su historia de tal manera que no parece haber realizado esfuerzo alguno. Moore convierte a la hija de Nemo en la pirata Jenny, a Mack the Knife en Jack el Destripador y al Nautilus en el Black Freighter que ya se había asomado antes en Watchmen. La gracia de los ejercicios de recombinatoria de Moore es que la mayoría de las veces los carga (y sobrecarga) de sentido, si esto no es magia no sé que otra cosa será.
La colisión de Bongo

“Con los grandes poderes, vienen grandes irresponsabilidades.”
–Bart Simpson parafraseando a Stan Lee–
No es un axioma, pero a la especial y sensible clase de ser humano que disfruta de los cómics de superhéroes, suelen también gustarle la ciencia ficción y Los Simpsons. Ese es mi caso, y el de algunos otros sujetos que conozco por lo que el especial de Simpsons Comics titulado La colisión de Bongo (abril de 1997) es un verdadero sueño hecho realidad. ¿Por qué? Pues porque incluye a la mayoría de los habitantes de Springfield luchando entre sí convertidos en superhéroes, porque hay viajes en el tiempo, invasores alienígenas y, además, cuenta con la presencia del inigualable Hombre Radiactivo.
Supersimpsons
El origen de esta “colisión de superhéroes” se inicia en la sala de estar de los Simpsons en el momento en que Bart, Lisa y Maggie disfrutan de un nuevo capítulo de Tomy & Daly (Itchy & Scratchy en su versión original, Pica y Rasca en España), la serie de dibujos animados que hace parecer a Tom & Jerry como meros aficionados en lo que a ultraviolencia se refiere.
Luego que Krusty (de cuyo show Tomy & Daly forman parte) hace un pase a comerciales y mientras Lisa y Bart reflexionan en torno a las sanguinarias aventuras de sus personajes televisivos favoritos, extraños ruidos que provienen del techo sirven de preludio a un fatal incidente. Justo en el momento en que Krusty regresa de los “desvergonzados anuncios de sus nuevos cereales” y segundos antes que un nuevo episodio de Tomy & Daly aparezca en la pantalla, la transmisión es interrumpida. Lisa y Bart, en un intento desesperado, bajan al sótano a buscar herramientas para así reparar lo que ellos suponen un desperfecto de la antena del televisor. En el entretanto, un fantasmagórico resplandor surge de la pantalla del tele inundando el cuarto. El brillo aumenta progresivamente hasta que ZAAK!, Tomy y Daly adquieren forma corpórea frente a los asombrados ojos de los niños Simpsons. La irrupción de estos personajes en el “mundo real” ocasiona una serie de destrozos (Daly persigue a Tomy con una motosierra) y al evidenciar que la destrucción desatada “no es violencia inofensiva de dibujo animado”, Bart abandona su entusiasmo inicial por la presencia del gato y el ratón más famosos de Springfield.
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The Strange Adventures of H.P. Lovecraft #1
Si hay un medio en el que la influencia de Howard Phillips Lovecraft se siente con particular fuerza ese es el cómic. Adaptaciones del trabajo de Lovecraft al cómic se han publicado sistemática y continuamente desde 1950, pero eso no es tan relevante como el hecho que la obra misma de Lovecraft ya hace rato pasó a ser parte del medio siendo un referente obligado que más que extinguirse cada vez pareciera arder con más fuerza. Hoy en día es imposible no pensar en Lovecraft al convocar horrores primigenios y ominosos, a enfrentar nuestra insignificancia en el cosmos y la alienación del individuo en sociedad. Porque como todos sabemos uno de los grandes méritos de Lovecraft fue el de convertirse en un explorador del subconsciente humano, del origen del horror mismo que está en el centro de todo como Azatoth y del cual emanan nuestros pequeños grandes infiernos cotidianos.
Sólo en el género de superhéroes, que es el que mayormente nos convoca aquí, Lovecraft y su círculo mantienen una impronta relevante desde los orígenes. Desde el cómic dónde Superman exclama: “¡Gran Cthulhu!” al Asilo Arkham de Batman pasando por los enemigos del Dr. Strange y la presencia del mismo Lovecraft en el crossover de Planetary y Authority gritando ante unos “huevos de negros”, escopeta en mano, “No a la América Nubia!” En Chile también hay una particular predilección por Lovecraft y así lo atestiguan cómics recientes como Graveyard y El modelo de Pickman. ¿Cómo no si Valparaíso figura en relatos como La Llamada de Cthulhu de Lovecraft o Reliquia de un mundo olvidado de Heald?
Y los títulos que abordan el legado de Lovecraft suman y siguen con notables ejemplos como Dr. Sleepless, El Jóven Lovecraft, Haunt of Horror y The Strange Adventures of H.P. Lovecraft de Mac Carter, Tony Salmons (Truth: Red, White & Black) y Adam Byrne, miniserie de Image que hemos tenido el placer de leer.
El artista de portada (que homenajéa al pulp) y colorista Adam Byrne resume mejor de lo que yo podría hacerlo esta miniserie: “Es realmente sobre tomar a H.P. Lovecraft, el escritor y su convulcionada historia, y preguntarse: ¿y si la inspiración para su ficción sin precedentes proviniera de un horror irracional e inexplicable que se filtró en su vida real? Hemos intentado tomar elementos de la biografía de Lovecraft -es un personaje tan llamativo- y fusionarlos con su bizarra mitología, que es vasta y sugerente. La historia podría definirse como Shakespeare enamorado,’ pero en vez de Shakespeare es Lovecraft, y en vez de ‘Romeo y Julieta’ es el horror cósmico de Cthulhu.”


La idea de realizar un libro de ilustraciones de alienígenas de la literatura de ciencia-ficción rondaba la mente de Wayne Douglas Barlowe desde hacía un tiempo pero no fue si no hasta que Ian Summers (considerado uno de los directores de arte más innovadores de la industria editorial) vio los bocetos de algunos personajes de Mundo Anillo de Larry Niven que Barlowe adquirió el impulso necesario para la concreción de su proyecto.







