Archive for the ‘Archivo androide’ Category
The Ultimates: lecturas posmodernas

El título The Ultimates de Marvel Comics es una de las últimas revisiones del grupo Los Vengadores que hemos visto publicada en castellano y resulta un enjuague de muchas referencias mediáticas, que han ido emergiendo a medida que los fanáticos las han descubierto, pero que aun así es un producto interesante y cuya lectura se disfruta. Los hacedores de este milagro cotidiano son Mark Millar y Brian Hitch, los mismos que demostraron que sí existen las grandes superproducciones en el cómic con la serie The Authority, aunque cada cual por separado. Esta vez se reúnen para, de alguna forma, continuar el trabajo de aquel título jugando en el gran patio de Marvel y el resultado es tan impresionante que Hitch estuvo nominado por ello a los premios Eisner y Harvey para la producción del año 2003.
The Ultimates corresponde a una de las ramas de la exitosa política del editor en jefe de Marvel, Joe Quesada, quien, desde que asumió el cargo, ha renovado toda la gama de publicaciones de la Casa de las Ideas, imprimiéndole un ritmo y una novedad aplastantes como no se veía en mucho tiempo. Para el caso, esta línea representa una visión lujosa, matizada con guiones inteligentes y centrada en el desarrollo de los personajes para un público objetivo que se puede encantar con los cómics sin haberlos leídos y que tiene un amplio conocimiento de la cultura pop norteamericana. Es decir, cómic para gente inteligente y sofisticada, lo cual puede ser una etiqueta un tanto dura y cínica, pero que es muy correcta sin pretender menoscabar el producto. Read the rest of this entry »
Colmillos de acero: Superman vs. Drácula

Digámoslo de una vez. No se imaginen a Kal-El en colmillos grandes, llenos de sangre, con capa negra y rodeado de hermosas vampiras en diminuta lencería como lo hace ver, en parte, la portada. Tal cosa nunca ocurrirá, dicho así ya se imaginan el resultado de la batalla entre el kryptoniano Superman y el Conde Rominoff, o bien el Drácula en turno. Pero aunque no lo revele aun (supongo que no es necesario que lo haga) el resultado es previsible y hasta resulta evidente imaginar quien se lleva el primer asalto, de cualquier manera la historia es llevada y lograda de manera lógica por Jeph Loeb en las letras y de Ian Churchill en el arte como nunca. No pretenden la ambición de tener a dos personajes claves en la cultura del hombre en la batalla del siglo, resuelven la lucha de manera sencilla y como debe ser, sin más, 22 páginas necesarias y suficientes.
Tres reporteros, conocidos por todo fan: Lois Lane, Jimmy Olsen y Clark Kent, del afamado diario El Planeta, se internan en alguna parte del este de Europa, quizás en Rumania, Hungría o Checoslovaquia, no están seguros pues “El rostro de Europa cambia más o menos cada tres horas”. Invitados por el enigmático conde Rominoff, dueño de un castillo extravagantemente gótico, para entrevistarlo (sus intenciones son otras) son recibidos y hospedados cómodamente en el castillo.
Rominoff, resulta una especia de mezcla del típico vampiro de estilo clásico, capa roja de terciopelo, atuendo negro, de mirada enigmática y del vampiro al puro estilo de Ana Rice: pelo largo suelto, piel blanca reluciente y un traje negro de corte moderno (aun con dejar ver unos broches con la imagen del murciélago –que no dejan de recordar el logo de Batman–), es decir el conde parece más Lestat que Drácula.
Churchil crea el castillo de Rominoff de manera espectacular, y no es que hasta Kent se quede boquiabierto, el dibujo sorprende por su tazo y su imaginación, un castillo gótico y antiguo que logra crear la atmósfera perfecta para los hijos de la oscuridad.
Luego de los coqueteos del Conde con Lois (quien no lo haría) y de los celos evidentes del inseguro Clark Kent –pues hasta “Jimmy había encontrado su pequeña ‘Buffy’ para jugar” clara alusión sin duda a la cazavampiros favorita–, cerca de la media noche Lois es levantada por una misteriosa voz y conducida entre un humo espeso, todo para darle una atmósfera misteriosa, fuera del castillo. Al más puro estilo clásico de películas de vampiros, Lois camina en diminutas ropas a través un bosque oscuro iluminado tenuemente por una blanca luna llena (o nueva, mejor dicho). Lleno de humo y apenas visibles entre la maleza unos vouyeristas ojos rojos observan el escultural cuerpo de una Lois hipnotizada que solo escucha el ya típico “Ven a mí” de Rominoff.
Skrullverine

“Skrullverine” es el nombre que los lectores le dieron al segundo skrull en reemplazar a Wolverine, durante agosto y noviembre de 1999. La entrada para el Wolverine skrull en Marvel Database registra sus apariciones en los siguientes números:
Girls, girls, girls
Emma Frost: cold as ice
Empecemos este alucinante recorrido por las chicas del cómic y los dibujos animados con Emma Frost, alias la Reina Blanca, ¿Qué puedo agregar que Luis ya no haya dicho? Emma es una de mis X-Women favoritas, excepto cuando la dibuja Frank Quitely con ese look nipón que definitivamente no le queda. Greg Horn en cambio sí que ha sabido plasmarla muy bien en las portadas de su propio cómic, no así Salvador Larroca. Este sujeto dibuja muy bien, extraordinariamente bien, pero por alguna extraña razón hay algo que no termina de gustarme de su trabajo.
¿Emma Frost y Jean Grey peleándose por Cíclope? Ésta debe haber sido una de las veces en que un guionista ha sabido retratar más fielmente la más patética fantasía de todo onanista comiquero (el cual, por supuesto, se identifica por completo con el looser de Scott Summers): dos bellísimas y poderosas mujeres disputándose a un idiota, uffff. Si yo hubiera estado a cargo de los guiones en vez del sobrevalorado Grant Morrison, habría hecho que Jean y Emma se olvidaran del boy-scout Summers y encontraran placer la una en los brazos de la otra, if you know what I mean.
Claro que el affaire entre Scott y Emma fue “psíquico” y no “carnal” como suele ocurrir en el tremendamente sexuado pero contradictoriamente casto mundo de los X-Men. Sé que Morrison hubiera cambiado todo eso de haber tenido una libertad completa mientras guionizó New X-Men, pero “the powers that be at Marvel” nunca lo habrían permitido por más progresista que sea el amigo Joe Quesada. Por lo menos Morrison nos dio ciertos indicios de que los X-Men sí tenían una vida sexual (a diferencia de Marcelo López), como cuando Emma Frost menciona que Wolverine y Domino están haciendo “ruidos de animales de granja juntos” en el hotel de Hong Kong en el que se estaban hospedando.
Me he estado refiriendo aquí al New X-Men #139, el primero de una saga de tres ejemplares titulada Asesinato en la mansión que comienza con Jean sorprendiendo a su esposo en la cama con una Emma disfrazada de Phoenix (todo esto en el plano psíquico, claro) y termina con el descubrimiento de Bestia del cuerpo destrozado de la Reina Blanca en sus aposentos luego de la violenta disputa entre ella y Jean. La principal preocupación de la pelirroja era saber que había ocurrido entre Emma y Scott en Hong Kong, cuando Cíclope finalmente logra entrar a la habitación en que ambas mujeres discutían mentalmente, le exige a Jean que busque la respuesta a su pregunta en su cabeza, Jean husmea en la mente de su marido y descubre que este efectiva y estúpidamente se resistió a los encantos de la Reina Blanca que tendida sobre su cama (y ataviada de un diminuto vestido de noche) le sugería relajarse con “un poco de vino y adulterio”. “Emma, estoy hablando en serio sobre el celibato. Es Jean o nada.” Le dice Cíclope a la cachonda mutante.








